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De ejemplo de reinserción a delinquir por la droga: 9 años por 4 atracos a mujeres

El autor de robos violentos de bolsos, tres de ellos empleando un punzón o cuchillo, acepta los hechos y su defensa solicitará un máximo de 7,5 años

El acusado intervino por videoconferencia desde prisión.  | // C. PETEIRO

El acusado intervino por videoconferencia desde prisión. | // C. PETEIRO

La drogadicción y la comisión de delitos contra el patrimonio forman en ocasiones un círculo vicioso que propicia la reincidencia. La estancia en el centro penitenciario, donde el consumo está prohibido y existen terapias, programas y hasta un módulo de deshabituación –Pereiro de Aguiar cuenta con una comunidad terapéutica de Proyecto Hombre–, reconduce a muchos reclusos. La recaída es un riesgo que existe. Ayer, L. G. I., de 53, se conformó con una condena de 9 años de prisión por cuatro atracos a señoras mayores, entre el 28 de mayo y el 1 de junio de 2020, en pleno estado de alarma.

Antes de estos hechos, durante una festividad de La Merced, recibió un reconocimiento de Instituciones Penitenciarias por su buena progresión en el camino a la reinserción, que es el fin constitucional de las condenas. Pero L. G. I. delinquió. La petición inicial del fiscal, de 18 años y medio, se redujo tras una negociación con la defensa a cambio del reconocimiento del delito, con la aplicación de una atenuante de toxicomanía. “Estoy de acuerdo”, manifestó el acusado a la jueza, en videoconferencia desde el centro de Pereiro. Su defensa solicitará la acumulación de condenas y la imposición de una máxima de 7 años y medio (el triple de la pena para el delito más castigado).

Los hechos

En tres de los atracos, el acusado utilizó un punzón o un cuchillo, lo que constituye un delito de robo con violencia o intimidación con uso de instrumento peligroso. El 28 de mayo, cuando una víctima se disponía a entrar en su portal de la calle Bonhome sobre las 15.30 horas, se abalanzó sobre ella, la introdujo violentamente en el inmueble y colocó un punzón en su abdomen. “Sube para arriba o te mato aquí”, conminó a la víctima antes de darle un fuerte tirón al bolso que la tiró al suelo. Se llevó 50 euros, un teléfono móvil y una tarjeta de la Seguridad Social.

Reiteró el delito a las pocas horas. Sobre la 1 del 29 de mayo, cuando otra mujer se apeó de su coche en la calle Cruceiro, el individuo la abordó, le exhibió un cuchillo de grandes dimensiones y le exigió la entrega de lo que llevara encima, amenazándola con pincharla. La mujer le entregó su bolso, que contenía una gafas de sol valoradas en 120 euros, otras de su marido de 30, las llaves del domicilio y el coche, así como diversos documentos.

Sobre las 21.30 horas del 31 de mayo, el acusado intentaba acceder el portal de un edificio de la carretera de la Granja y una vecina se lo facilitó, desconociendo sus intenciones. Cuando la señora se introdujo en el ascensor, dio un fuerte tirón a su bolso pero no consiguió arrancárselo. Entonces el acusado sacó un cuchillo y exigió a la víctima que lo entregara y subiera. Ella accedió, por miedo. El bolso tenía documentación y un móvil, entre otros objetos.

El último delito de la serie del acusado es un robo con violencia cometido a las 8.15 horas del 1 de junio. Abordó a una señora en la calle Nuestra Señora del Cristal, instándola a que le entregara el bolso, “que te mato”, la amenazó. Le propinó un tirón de una bolsa, rompiéndole las asas, en la que llevaba un móvil, una cartera, 50 euros y unas gafas.

El delincuente fue detenido ese día, a las 18.50 horas. Tenía en su poder documentación robada. Había grabaciones que lo situaban en el lugar y hora de los hechos las víctimas lo identificaron en la rueda de reconocimiento. Ayer asumió su culpa y aceptó una condena de 9 años, a la espera de la acumulación de penas en la fase de ejecución de sentencia. En el centro penitenciario volverá a intentar su reinserción.

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