La actividad laboral esencial y la movilidad que generan los centros educativos dieron apariencia de cierta normalidad a la primera hora de la mañana en los municipios de O Carballiño, Boborás y O Irixo. Pero no duró mucho. Enseguida se hicieron notar la falta de gente en las calles y las ausencia del ruido habitual.

Los tres concellos estrenaron ayer las restricciones más duras aplicadas en España en esta segunda ola de la pandemia al sumarse al cierre perimetral la suspensión de toda la actividad no esencial. No está permitida la celebración de espectáculos públicos, se cierran los gimnasios, los locales culturales y de ocio y los bares. Los restaurantes solo pueden realizar comidas para llevar. Una situación muy parecida a la del estado de alarma que ha generado tristeza, resignación y también malestar entre los sectores afectados.

El comercio minorista se salva pero la llamada general a quedarse en casa para frenar cuanto antes la disparada transmisión del Covid-19 que registra esta comarca, y en especial estos tres municipios, ha vaciado las calles. El informe del comité clínico que hace seguimiento de la evolución epidemiológica en este territorio es contundente y concluye que las medidas adoptadas no han sido suficientes “para evitar la difusión del virus”. Destaca la propia villa carballiñesa, con una incidencia que supera los 1.200 casos por cien mil habitantes.

María del Mar Ogando sirve un café para llevar en su bar de O Carballiño BRAIS LORENZO

El peso de los datos ha caído sobre la población de este territorio confinado. “Carballiño está parado, es muy triste ver los locales con la persiana bajada”, decía Vanesa Santiago Fernández, que tiene una tienda de calzado infantil y juvenil. “La situación ya está difícil en general, pero estas nuevas restricciones son muy duras, sobre todo para la hostelería”, apunta. El comercio puede abrir pero, como dice, “esto es una cadena y nos influye a todos”. Octubre es un buen mes para el comercio, sobre todo de ropa y calzado porque empieza el frío. Pero las restricciones han bajado las ventas. Asegura que hay malestar por la dureza de las limitaciones: “El error fue dejar salir en el puente del Pilar, y ahora aplican una medida detrás de otra sin tiempo a nada”.

El Mesón Os Portales sigue abierto con menús para llevar. Ayer abrió y tan solo preparó dos para sendos clientes habituales que comen allí todos los días. “Se los llevamos al trabajo”, señala María del Mar Ogando. Dos comidas cuando lo habitual, antes de la pandemia, eran 20 o 22 al día. También han abierto una ventana y ponen cafés para llevar. Seguir abiertos en estas condiciones o cerrar, es el dilema: “Nos toca pagar los platos rotos, culpan a la hostelería y pienso que no aguantaremos, muchos al final tendremos que cerrar”, lamenta.”

Vanesa Santiago atiende a una clienta en su zapatería de O Carballiño BRAIS LORENZO

Un brote “muy adverso” que repercute en la presión asistencial

La orden publicada el miércoles en el Diario Oficial de Galicia, DOG, en la que se recogen las restricciones que afectan a la actividad esencial en O Carballió, Boborás y O Irixo destaca la elevada y ascendente incidencia del Covid-19 en estos municipos. Las tasas acumuladas a 14 días superan los mil casos por cien mil habitantes en los dos primeros y están por encima de los 700 en el tercero. Esto, unido al hecho de que la tendencia respecto a la semana anterior es creciente, "parece indicar que las medidas adoptadas no son suficientes para evitar la difusión del virus entre la población y el aumento del número de casos", señala la orden.

El estudio realizado por el comité clínico que analiza la evolución de la pandemia en Galicia detalla en su informe sobre estos tres municipios que la situación es de "muy alto riesgo". Este brote, añade, "tiene una evolución muy adversa y está afectando también a la población de los grupos de edad más avanzados". De hecho, destaca la comisión de expertos que las tasas de incidencia acumuladas son muy elevadas en estos grupos de edad.

La situación es preocupantes y tiene repercusión en el área sanitaria porque incrementa la presión hospitalaria: “La afectación de estos grupos de edad, en la que la enfermedad tiene más probabilidades de ser grave, están influyendo en las tasas de hospitalización del área, aumentando la presión asistencial que se está sufriendo”. De ahí que se considere “imprescindible” restringir “al máximo” las interacciones sociales para proteger a esta población más vulnerable añadiendo a las restricciones vigentes, el cierre de actividades no básicas en estos tres ayuntamientos.