"Iba en el coche con el jefe de obras del ayuntamiento y cuando la vi, al margen de la carretera, le dije: ¡Para, para, para!". Así relata la regidora de Castro Caldelas el gran hallazgo se la seta gigante que encontró en un desplazamiento por carretera, a la altura del pueblo del Burgo, cuando se dirigía, junto al técnico municipal, a revisar un depósito de aguas.

El ejemplar pesa nada menos que cuatro kilos y medio, y su himenio tiene un diámetro de 50 centímetros. Sin embargo, esta seta no era la más grande que había en la zona donde apareció. "A su alrededor había 14 ó 15 setas no tan enormes, a excepción de una que superaba con creces la que vimos primero. Pero era imposible acceder a ella debido a un desnivel en el terreno", recuerda la regidora socialista, que optó por llevarse el primer ejemplar al consistorio, donde ya luce para disfrute de todos los vecinos.

"Tuvimos que usar una papelera con algo de relleno para colocarla", comenta. También se interesó por conocer sus propiedades y su género, así que consultó con un entendido en micología. "Me comentó que pertenecía al género Pleurotus, que sí es comestible, pero apenas tiene valor culinario, ya que no aporta nada de sabor. Eso sí, desprende un perfume muy fuerte", asegura Vega.

No es la primera vez que en tierras de Castro Caldelas crece semejante ejemplar. "Hace unos cinco años, también por esta época, un vecino encontró otra seta gigante, del tamaño y forma de un paraguas de un niño pequeño", recuerda la regidora.

La seta gigante tiene fecha de caducidad, ya que "no creo que aguante más de tres días en buenas condiciones", así que las personas que quieran contemplar el nuevo y efímero monumento natural del municipio ourensano deben darse prisa.