-¿Sigue pensando en Galicia?

-Muchísimo, soy gallega hasta la médula.

-Si surge un proyecto interesante en Galicia, ¿la tendremos aquí?

-No me importaría nada volver a Galicia, desde luego. Lo que no me llama es la política.

-Otro de los grandes problemas, es que en muchas ocasiones la universidad vive de espaldas al sector productivo. Ese es un grave error.

-No sé si vive de espaldas la universidad o viceversa. Creo que no hay entendimiento, porque los intereses son distintos. Pero sí que deberían trabajar más conjuntamente.

-Alemania apuesta de una forma muy seria por la formación dual, mediante la que los alumnos pueden estudiar y luego aplicar sus conocimientos en un trabajo.

-Ocurre igual que en Suiza. En Suiza la mayoría de la gente no va a la universidad. Entre el 65 y el 70% va a la formación profesional. Hacen los oficios. A los doce años, cuando son pequeños, van por un camino o van por el otro. Si luego al final quieren volver a la universidad, hacen un examen y pueden volver. En España como todo el mundo tiene que ir a la universidad, no sé si hay titulitis o no sé qué, producimos licenciados a punta pala que no tienen trabajo. Clarísimamente lo que hay que desarrollar es la formación profesional, porque no tenemos buenos profesionales: electricistas, fontaneros, ingenieros técnicos y un montón de profesiones. La formación profesional es como la segunda clase. En ese sentido, la educación tiene que cambiar.

-El contraste es importante.

-En Suiza, trabajan de una manera perfecta, porque han aprendido un oficio. Con mucha dignidad, con calidad en el trabajo que desempeñan y buenos sueldos. En España no, aquí seguimos con los chapuzas, y un montón de parados universitarios. Es una pena.