El termalismo público de la ciudad de Ourense está apagado, fuera de servicio. Desde la desescalada la imagen de la termas públicas muestra una escasa afluencia por el temor de los turistas y los ourensanos a la concentración, pero también por la falta de un protocolo que permita tener garantías en cuanto a la desinfección del agua termal y al aforo.

A este respecto, la concelleira de Termalismo, Flora Moure (PP), dice que "la brigada termal envío un protocolo a Sanidad en relación a las medidas de desinfección y cloración del agua, pero de momento nos dicen en un primer informe que con la que situación que se está dando de incremento de positivos no es aconsejable, por lo que debemos ralentizar la cualquier decisión al respecto".

La piscina termal, las termas del Muíño da Veiga y las públicas de Outariz permanecen cerradas pero desde el gobierno municipal estudian "posibilidades".

En referencia a la piscina termal de As Burgas explica que "la problemática de esta infraestructura es que la renovación del agua termal, es menor que la estipulada por las autoridades por lo que al no tener un caudal suficiente constante no se puede renovar en la medida que se exige. Estamos estudiando otras posibilidades que se están llevando a cabo en otras piscinas, como el filtrado del agua u otras técnica".

El aforo en la piscina termal al ser un espacio cerrado "se puede controlar". No así en Outariz donde es un espacio abierto. "En las termas de Outariz, según los últimos datos, si que hay caudal bastante para renovar el agua lo estipulado, pero solamente para abrir determinados vasos, que son dos. Estamos trabajando en eso, estaba redactado el protocolo, pero tenemos que ver qué medidas tomamos en cuanto al aforo, porque en Outariz se hace más complicado. Y todavía así, entendemos que debemos ralentizar estas actuaciones conforme al estado actual que estamos viviendo con la situación epidemiológica ya que los números nos indican que hay más positivos y no es oportuno, desde nuestro punto de vista, tomar una decisión al respecto".

Los usuarios de las termas continúan yendo a la zona fluvial a tomar el sol o bañarse en el río, cumplimiendo las medidas de distanciamiento social y protección, pero viendo las pozas vacías. Desde el gobierno municipal dejan claro ue "tenemos que tener todas y absolutas garantías de que la desinfección es total, para poder abrir las termas. No se puede jugar con la salud de nadie".