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Los vecinos aceptan que las terrazas cierren 30 minutos más tarde y comprobarlo con cámaras

Hosteleros y colectivos vecinales del casco histórico acuerdan que los veladores estén abiertos hasta las 02.30 horas los fines de semana - Pactan multar a los que incumplan

La reunión que hosteleros y vecinos del casco viejo de Ourense mantuvieron ayer por la tarde, bajo la mediación del Concello, para limar sus encontradas posturas sobre el ruido nocturno, se cerró con un preacuerdo que, de materializarse, será histórico y por el cual los vecinos aceptan ampliar 30 minutos más el horario de las terrazas. Esto permite tener veladores hasta las 2.30 horas de jueves a domingo, durante los meses de agosto y septiembre, y hasta las 1.30 horas el resto de días.

Por su parte, los hosteleros aceptaron la propuesta vecinal para que se sancione a todos aquellos locales que incumplan el horario permitido. También se abordará la propuesta vecinal de instalar cámaras de vigilancia en la calle para respetar el nuevo acuerdo, prohibir la música exterior en las terrazas y que no se consuman bebidas alcohólicas en el exterior de los locales de marcha, fueron otras propuestas aceptadas.

En el encuentro, participaron, por parte del Concello, el alcalde, Gonzalo Pérez Jácome, y las ediles de Urbanismo, Sonia Ogando, y Comercio, María F. Dibuja. También representantes de la asociación casco viejo, Federación vecinal Miño, Área Comercial Centro, así como de O Cimborrio, que ha capitaneado la lucha contra el ruido.

Precisamente los representantes de O Cimborrio hicieron un encendido elogio en este encuentro de la labor de mediación realizada por la concejala de Urbanismo, Sonia Ogando, "por su valentía y su coraje" frente a la "cobardía de los anteriores cargos", pues es desde que está a frente de Urbanismo cuando han comenzado a controlarse a los locales ilegales, como ocurrió ayer con el precinto del pub La Botica.

Ahora, el Concello, a través de un decreto de Alcaldía, ampliará el cierre de las terrazas en la vía pública hasta las 2.30 horas de la madrugada, desde el jueves hasta el domingo, ambos incluidos, durante los meses de agosto y septiembre, mientras que el resto de los días de semana el cierre será una hora antes, a las 1.30 horas de la madrugada.

La decisión fue posible después de escuchar las diferentes posturas, y después de que el gobierno hiciera lo posible por arbitrar una solución para los dos meses de verano que restan. Para Pérez Jácome es "una buena medida para todos, en el sentido de conciliar el ocio y el descanso de los vecinos", así como para contribuir a paliar los efectos del Covid-19 en el sector de la hostelería. El alcalde también asumió el compromiso, tal y como solicitó el representante de la asociación Cimborrio, de que se avanzara en las nuevas ordenanzas de veladores, instalación de terrazas en suelo público, así como en la instalación de cámaras de videovigilancia y sonómetros en la calle para detectar el ruido y poder adoptar medidas.

Hubo cierta polémica en cuanto a la legalidad de esas cámaras, pero Cimborrio recordó que el control deberá de hacerse estrictamente desde la Policía Local.

También los colectivos presentes en la reunión acordaron presentar un escrito ante la Subdelegación del Gobierno solicitando que, ante el problema del Covid-19, se refuerce la labor de la Policía Local con apoyo de la Policía Nacional, poniendo a disposición todos los efectivos y medios posibles. Se exponen la elaboración de un plan de actuación conjunto que, como advierten, podría incluir también la Policía Autonómica.

La UHO reclamó que "se sancionen a todos aquellos que incumplen", dejando claro que "no queremos volver a la fase dos, que sería la ruina para todo el colectivo", en alusión a los efectos del confinamiento. Aceptaron la propuesta pese a que ellos iban a pedir hora y media más en el horario de las terrazas, frente al horario que aprobó el Concello hace una semana.

La posiciones iniciales de que partían los empresarios de un "van a acabar con la hostelería y con el pan de nuestros hijos", y la respuesta de "y ustedes con la salud de los nuestros", por parte de los vecinos de la zona histórica, no acabó en tablas como se preveía y por primera vez parece haber un principio de acuerdo en una guerra que ahora se trasladó también a los locales de las calles de los vecinos por la presencia de terrazas.

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