"Tiene que ser un proyecto de ámbito nacional e incluso internacional, para adoptar las mejores soluciones para la ciudad porque es un proceso complejo", alegaba Rafael Castro, representante del COAG en Ourense, en la segunda reunión con el regidor ourensano, Pérez Jácome, para establecer unas bases con el objetivo de reformar y renovar los 12,3 kilómetros de senda peatonales e interurbanas que van desde Oira hasta Outariz.

Ayer, el alcalde de Ourense y la decana del Colegio de Arquitectos de Galicia (COAG) firmaron un convenio para la apertura de un concurso de ideas que se puso sobre la mesa en julio de 2019, se acordó en noviembre del mismo año y se hizo efectivo ayer con la meta de revalorizar los márgenes del río a su paso por la ciudad. Un gran atractivo que se ve perjudicado no solo por la falta de accesibilidad en diferentes tramos, si no por el aumento del caudal del río durante los meses de invierno y otoño que produce reparaciones anuales, con el consiguiente gasto a las arcas municipales.

Fuentes municipales explican que "esta firma es el resultado de un diálogo permanente entre el regidor ourensano y la directiva de la delegación ourensana del COAG, con Rafael Castro a la cabeza". El alcalde de Ourense afirmó que "este es el primer paso para transformar la ciudad".

En concreto, el convenio es la primera actuación para elaborar unas bases que permitan subsanar los problemas que existen a lo largo de todo el trayecto del río Miño. La decana del COAG, Elena Ampudia, asegura que "este concurso de ideas, redactado por el COAG, deberá garantizar una accesibilidad cómoda a la ciudadanía, ya que actualmente no hay continuidad en la circulación de los peatones, en lo que se refiere a la arquitectura, pavimientos o iluminación. Además se tendrá que respetar urbanísticamente la normativa y los proyectos en marcha, tales como el PXOM, pendiente de aprobación o el bulevar termal".

La complejidad de un proyecto único en ambos lados del río hace pensar que el proyecto de reforma y renovación se hará por fases y tendrá que ver cómo afecta a los proyectos en marcha a los que se refirió la decana de los arquitectos gallegos, ya que entre esos 12,3 kilómetros estarán proyectadas las futuras torres de COPASA al lado del río Miño -uno de los 'pelotazos' del plan urbanístico según Pérez Jácome- que ya están en marcha y otros que todavía no pasaron del papel o del mero ideario como pueden ser el bulevar termal, así como el futuro parque de agua termal que el regidor ourensano pretende ubicar en la zona de Untes.

El Colegio de Arquitectos de Galicia y el gobierno municipal irán "de la mano" en un movimiento que Pérez Jácome considera "prioritario" y que sirva para "embellecer, adecentar y unificar todo el circuito del río Miño, uno de los emblemas de Ourense".

A la espera de la apertura del concurso de ideas, el COAG empezará a trabajar en las bases de dicho proceso con la colaboración de las distintas áreas de Urbanismo, Infraestructuras y Medio Ambiente, entre otras, para establecer los criterios que marquen "la transformación del río Miño".