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Luto y lágrimas en el adiós al carnaval

- El cortejo fúnebre con la sardina recorrió el casco histórico acompañado de plañideras -La quema de la figura simbólica en la Praza Maior abre el tiempo de Cuaresma

El cortejo fúnebre a su paso por la calle Paseo. // Iñaki Osorio

El cortejo fúnebre a su paso por la calle Paseo. // Iñaki Osorio

Tras largos e intensos días de baile y carnaval, ayer tocó llorar. La provincia se vistió de negro para despedir el entroido y derramar las lágrimas del adiós. Regresan las máscaras y los disfraces al armario y se abre el tiempo de la Cuaresma y la austeridad.

Decenas de cortejos fúnebres recorrieron ayer las calles de las principales localidades del entroido ourensano para enterrar la sardina y llorar su pérdida que es lo que corresponde, según el calendario festivo, al miércoles de ceniza.

En la capital de As Burgas, las viudas y plañideras, vestidas de negro de los pies a la cabeza, se concentraron en la Praza Maior a las ocho de la tarde. Allí se encontraba la carroza con la sardina, la figura simbólica que representa los vicios y el libertinaje que se manifestaron durante los días del carnaval.

El cortejo fúnebre partió desde este punto seguido por centenares de personas que aunaron llantos y lamentos en el recorrido por las calles Lamas Carvajal, Paseo, Parque San Lázaro, Santo Domingo, Lepanto, Xoán de Austria, plaza de Santa Eufemia y regreso a la Praza Maior por Lamas Carvajal donde fue incinerada la sardina.

Con la quema del meco arde todo lo ocurrido en días pasados. El escándalo, la diversión, el desenfreno se convierten en cenizas y se abre el tiempo de la Cuaresma. De ahí el gemido generalizado que ayer recorrió una provincia que se entrega en cuerpo y alma a su entroido.

También enterraron la sardina localidades como Amoeiro, Allariz, Bande o Baños de Molgas. En O Barco, la comitiva recorrió la zona vieja y en O Carballiño la representación del funeral acabó con una gran chocolatada con música de charanga en la Praza Maior.

En Entrimo los asistentes cerraron el entroido con una cena y en Maceda los vecinos se juntaron para llorar en la Praza das Toldas. El ambiente fúnebre se extendió por Nogueira de Ramuín, A Pobra de Trives, A Veiga, Ribadavia y A Valenzá (Barbadás), donde también ardió el meco tras el desfile. En Viana do Bolo la sardina recorrió las calles hasta el Cabo da Vila, y en Vilariño de Conso, el meco ardió en el Toural. En ambas localidades finalizó la fiesta con una sardiñada.

En Xinzo, donde reina la pantalla, la Agrupación Musical da Limia, acompañó a la procesión con la sardina y a las 21.00 horas le leyó el testamento en la Praza Maior.

Con todo, el calendario no se cierra definitivamente. El fin de semana localidades como Celanova, A Veiga, Ribadavia, Verín, O Carballiño y Xinzo despiden el carnaval con la piñata.

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