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El entroido imprevisible de Frei Canedo

El alcalde Jácome anunció en el pregón la próxima apertura de la Praza de Abastos y la peatonalización de un tramo de As Caldas: "Nunca vengo al Puente sin mi pasaporte"

El alcalde actuó como pregonero del entroido de A Ponte. // Iñaki Osorio

El alcalde actuó como pregonero del entroido de A Ponte. // Iñaki Osorio

El potefumeiro purificó ayer el barrio de A Ponte y una procesión de disfraces recorrió las calles principales. El carnaval tiene nombre propio a la derecha del Miño y se llama Frei Canedo da Ponte. Lo fundaron hace 17 años un grupo de amigos y hoy es un referente más entre las numerosas manifestaciones que el entroido tiene en la provincia de Ourense.

El lunes es su día grande. En la carpa de 500 metros cuadrados junto al Puente Romano se juntan los 30 monjes que componen la cofradía, la Legión que les acompaña siempre y la comparsa Vou nun Bou, de Bueu, que se ha convertido en habitual de este entroido acompañando el acto central con sus canciones en clave de humor.

Ofició vestido de papa el presidente de la agrupación, Roberto Pumar, que abrió la presentación dando paso al baile del potefumeiro para sacar fuera "todos los males". Este carnaval, afirmaba horas antes, "es imprevisible, tenemos un guión pero nunca se sabe".

Tras la humareda la asociación rindió homenaje a dos cofrades fallecidos el último año, Paco Soto y Daniel Neira, a quienes dedicó sendas placas conmemorativas.

El siguiente en subirse al escenario fue el alcalde de la ciudad, Gonzalo Pérez Jácome, que actuó como pregonero. Dijo el regidor que la Alcaldía da tanto trabajo que ni tiempo tiene para improvisar por lo que ahora le escriben los discursos. Pero advirtió que estaba dispuesto a "tunearlo" y se permitió introducir algunas correcciones sobre la marcha. Por ejemplo, donde decía que A Ponte era uno de los barrios más emblemáticos de Ourense, lo cambió por "el más emblemático", lo que le aseguró un buen aplauso.

También dijo que era un barrio "con personalidad" y aprovechó para anunciar que "en cuestión de meses" abriría la Plaza de Abastos y que un tramo de la avenida de As Caldas, entre el Puente Romano y el mercado será peatonal. Ahí algunos de los presentes se vinieron arriba y le aclamaron "presidente, presidente".

También se refirió Jácome a la fusión del antiguo concello de Canedo con Ourense y aunque admitió que, a pesar de ser alcalde, "no salgo mucho de mi código postal", "por el respeto que le tengo, nunca vengo al Puente sin mi pasaporte".

Tras el discurso, la asociación bautizó y dio la bienvenida a dos nuevos cofrades y arrancó el desfile procesión por las calles principales de A Ponte, con más de 800 participantes, según la inscripción previa. Aunque se preveía una participación mayor porque, señala Roberto Pumar, este entroido está abierto a todo el mundo y pueden sumarse las comparsas que quieran.

Lo que surgió como una reunión de amigos ha crecido, afirma el presidente, y el entroido de Frei Canedo es un acontecimiento que "implica a todo el barrio" con cinco días de fiesta. El próximo año cambiarán los estatutos para suprimir la norma que impide la entrada de mujeres en la cofradía, algo que en la práctica ya no sucede pero que figura en el reglamento fundacional con una anomalía a subsanar.

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