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Xinzo comienza su Entroido: "La pantalla va más allá de ti, cuando te la pones te transformas"

La localidad ourensana inicia esta noche el carnaval más largo con el 'Petardazo'

Los doscientos kilos de harina que ha acopiado la comisión organizadora del Entroido de Xinzo se suman a las decenas de sacos que las cuadrillas llevan a esa apoteosis festiva, a esa batalla sin cuartel que es el domingo Fareleiro, de una fiesta declarada de Interés Turístico Internacional que se extiende hasta marzo. El programa del Entroido más largo de la Península, uno de los más duraderos de Europa según aseguran en A Limia, comienza esta noche a las 12, con el Petardazo. HayPetardazo que esperar dos semanas más para ver a la pantalla, la figura tradicional y reverencial de este carnaval de Ourense.

Iván Prado, de 27 años, se vistió la máscara por primera vez de niño. Solo interrumpió la costumbre durante sus estudios en Madrid. "Cuando hablo de esto, siempre concluyo que es una especie de ente supraterrenal que se sitúa por encima del ser humano. Estamos nosotros, la gente normal, y por encima de nosotros está la pantalla, el peliqueiro, el boteiro o el cigarrón, porque al final el sentimiento es mutuo. En el momento en el que te pones la máscara, dejas de ser tú para transformarte en esa especie de demonio, de espíritu del Entroido que va más allá de nosotros. Es un misterio y un ritual. De repente no eres tú, eres la pantalla"

La primera imagen que viene a la mente de Iván lo devuelve a la infancia. "Mi primer recuerdo del Entroido es vestido de pantalla. No sé ni qué años tenía. Salí solo de casa y me caí al suelo, contra una carpa, porque no veía nada con la pantalla. Recuerdo la vuelta llorando", dice ahora con una sonrisa. Él, como las centenares de personas en la zona que mantienen viva la tradición, heredó un ritual aprendido en familia. "Tres generaciones, incluyéndome, se han vestido de pantalla; mi abuelo, mi padre, mi tía abuela, mi abuela..."

El fin de semana del Corredoiro -la noche del sábado 15 y el domingo 16 de febrero- supone el estreno de la típica figura, ese diablo burlón vestido con camisa y calzón blancos, polainas y zapatos negros, capa roja o negra, fajín rojo con campanillas y pañoleta, que esgrime un par de globos de vejigas animales y las golpea una contra otra.

"Mi primer recuerdo del Entroido es con 5 o 6 años. Era una fiesta más del pueblo, más de los vecinos. La gente se vestía de cualquier manera y salían a correr el Entroido", recuerda Suso Fariñas, de 62 años. Guarda una foto de su primera vez portando la pantalla, a los 7. "En mi traje llevo unas campanillas que pertenecían a un tío mío, mayor que mi padre. Tendrán 80 o 90 años. Son cosas que vas heredando de los ancestros y, claro, no es lo mismo poner algo así que otra cosa. Cuando te estás poniendo los calzones, te tiemblan las piernas. Tienes una responsabilidad, no lo quieres hacer mal, te sientes otro, notas una energía. No sé explicarlo".

En sus inicios, las pantallas eran máscaras contadas. "Hoy podemos empezar en una punta de un pueblo y terminar en la otra, y prácticamente no hay una casa sin pantalla. Estamos hablando de cientos, de miles incluso". Su primer familiar que se vistió con la figura, recuerda Fariñas, fue un tío. La tradición pervive con el paso del tiempo. "Tengo una nieta y también se ha vestido ya", enlaza, feliz.

La asociación cultural A Pantalla, de la que forma parte, trabaja todo el año en el cuidado de esta tradición cultural. "Hacemos charlas sobre la historia y cómo se viste una pantalla, qué debe hacerse y qué no. Todo el mundo trata de llevar la máscara bien". El éxito de afluencia de este Entroido tiene peros: "En el momento en que se masifica, es bueno para la economía pero va un poco en contra del espíritu de la fiesta. No puedes convivir tanto con los vecinos porque, con miles de personas, a veces no nos vemos".

La comisión organizadora de la fiesta lleva meses con los preparativos. "Dicen que es el más largo pero realmente se hace corto. Cuando termina el domingo de Piñata, entra algo dentro y da pena dejarlo. Pero como ahora tenemos el museo [en la casa cuya planta superior ocupa la asociación] podemos entrar de vez en cuando si aparece la morriña. Siempre piensas en Entroido".

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