Pese a alguna puntada de mantenimiento y pequeños jirones, la toga de Carlos Valenzuela Cameáns (Vigo, 1950) ha resistido a 40 años de carrera y, antes, a la de su padre, que fue juez y abogado y la vistió primero. El 30 de enero cumple 70 años y no solicitará la prórroga que le permitiría ejercer hasta los 72. Valenzuela se jubila después de haber desempeñado toda su carrera -salvo por unos primeros meses en Lugo- en Ourense, donde empezó a trabajar en febrero de 1980. Fue fiscal de Menores, teniente fiscal y, desde finales de abril, asume la jefatura en funciones tras la suspensión de Florentino Delgado. "Nunca quise optar y de repente me vi. Es un cargo demasiado burocrático. Me considero un fiscal aceptable para el trabajo de calificaciones o las guardias, pero la cuestión organizativa no me gusta. En ese sentido, en estos casi 9 meses no me encontré a gusto ni un solo día", dice. "No tuve nunca la tentación de optar y, de haberlo hecho, siempre dudé que me designaran. En mi carrera jamás he estado en ninguna asociación, porque nunca quise que me pusieran ninguna etiqueta, ni de fiscal progresista ni conservador, siempre he querido ser independiente totalmente".

Cuando se conforme el Gobierno, la Fiscalía General del Estado designará al nuevo fiscal jefe provincial. A Valenzuela le gustaría que el elegido sea "de la casa" y no oculta su preferencia por otro veterano que se postulará, Julián Pardinas, delegado en la provincia contra la violencia machista. "Tiene experiencia y para mí sería una satisfacción y una alegría".

Valenzuela, vigués y por tanto celtista -aunque también del Madrid- opositó hasta los 27, durante 5 años. Fue el séptimo entre 31 de su promoción con plaza de fiscal. "Empecé preparándome con Cándido Conde Pumpido padre, el abuelo del que fue fiscal general del Estado, en el año 74, cuando todavía era fiscal jefe de Pontevedra. Mi padre fue juez municipal en Vigo y quería que yo también lo fuera, pero una vez que saqué la de fiscal dije: se acabó. La toga que utilizo es la de mi padre, Carlos Valenzuela de la Rosa. Siempre quise jubilarme con ella y lo voy a lograr, si aguantan las puñetas".

En su labor profesional ha sido versátil, "siempre fui un genérico", dice bromeando. "Hacer uno mismo el balance es complicado pero uno se va satisfecho". En 40 años en Ourense, lapso en el que "la evolución de la justicia ha sido tremenda; en Verín había en mis inicios un cubo para las goteras", tuvo a cuatro fiscales jefe: Fernando Seoane, Ramón Malvar, Alfonso Vez y Florentino Delgado, al que reemplaza de manera provisional desde el 24 de abril. "Fue impactante para nosotros, no se puede negar, pero ya está superado, la gente está centrada en su trabajo y el barco ha salido adelante porque todos arrimamos el hombro".

Miles de asuntos han pasado por su manos. Uno de los que lo hacen sentir satisfecho fue lograr la condena de un hombre de Castro de Escuadro (Maceda) que en 2009 asesinó a un convecino envenenando vino con estricnina. El Supremo ordenó repetir el juicio tras un primer veredicto de culpabilidad del jurado, pero el tribunal popular volvió a considerar culpable al acusado, condenado a 17 años. "Fue una investigación extraordinaria de la Guardia Civil. A veces nos colgamos las medallas pero el equipo de investigación es el que nos da todos los instrumentos para poder formular una acusación fundada". En contraste, lo "más ingrato" fue el asunto Benposta, una denuncia contra el Padre Silva por presuntos malos tratos a los jóvenes de la Ciudad de los Muchachos que se archivó. "Se inició una campaña de hostilidad contra el fiscal, diciendo que el caso estaba politizado y era una venganza política, cuando a nosotros nos llegó la denuncia de la Fiscalía de A Coruña y lo único que hicimos fue investigar. Al Padre Silva nunca se le acusó de nada".

Porque Valenzuela afirma que nunca lo han presionado. "Jamás se dirigió nadie en ningún asunto con matiz político para obligarme o pedirme hacer algo concreto. En mis 40 años nunca he tenido ningún tipo de presión en ese sentido, para tratar de influir o presionarme de cualquier manera; tampoco lo hubiera permitido. Me he sentido siempre libre en el ejercicio de mis funciones".