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Pueblos vaciados con camposantos llenos

La diócesis cuenta con 735 cementerios, muchos al límite en una provincia con 4.737 defunciones al año

El Obispado afirma que casi todos son propiedad de la Iglesia, pero garantizar lugares de enterramiento es una responsabilidad sanitaria que compete a los concellos -Sanidad y Patrimonio complican las ampliaciones

Unas mujeres preparándoes ayer para limpiar sus panteones en la ciudad. // Iñaki Osorio

Unas mujeres preparándoes ayer para limpiar sus panteones en la ciudad. // Iñaki Osorio

Ourense es, sin duda, la provincia con más cementerios, 735 en total, tantos como parroquias, aunque "en alguna de ellas hay hasta tres camposantos y otras se han quedado sin ninguno, pero en lo que coinciden es en que la mayoría están al límite o han precisado ampliaciones", explica Rafael López, secretario de la Vicaría General de la Diócesis de Ourense.

Estos días de antesala de Fieles Difuntos en los que se hacen colas para venerar a los muertos, instituciones públicas y Obispado hacen cuentas y analizan cómo buscar salida a la demanda de enterramiento en una provincia en la que, mientras los pueblos se van vaciando, se llenan los camposantos, pues solo el año pasado fallecieron 4.734 personas. Todo ello choca con una realidad legislativa de Patrimonio y Sanidad, que complica la construcción de nuevos camposantos, "máxime cuando se obliga a mantener una distancia mínima de las viviendas", explica Alberto López.

Según este portavoz, la mayoría de estos camposantos están en terreno de la iglesia y son propiedad del Obispado "salvo el caso de los tres que hay en Ourense, San Francisco, As Caldas y Santa Mariña, así como otro en Verín o Allariz".

En la ciudad no se respeta en algunos casos ese límite de distancia de las viviendas, pero los actuales camposantos son intocables, en especial el de San Francisco declarado Bien de Interés Cultural.

Según reconoce el Concello, el futuro en la urbe está en Santa Mariña donde hay unas 5.000 plazas de enterramiento y en la que el que la única ampliación prevista son los columbarios para cenizas, para hacer frente a unas cremaciones que son crecientes sobre todo en el ámbito urbano, (un 10% del total en 2018) pero que, según el presidente del sector de las funerarias de la provincia, van lentamente en el caso del rural.

La presión de Sanidad y de Patrimonio, cuya normativa obliga a las sepulturas históricas de un camposanto o eliminar los "atentados" a la estética que se habían producido antes de hacer una nueva ampliación ha motivado que sean constructores los que asumen ese trabajo, para luego sacarle rentabilidad mediante la venta de los niños a particulares.

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