La autovía de la Rías Baixas, la A-52, es la vía de comunicación con mayor tráfico de entrada y salida de Galicia, y en verano el flujo aumenta notablemente debido a los viajes de vacaciones y al retorno de emigrados en Europa que vuelven a la comunidad y también a Portugal. Ourense es provincia limítrofe, y de paso hacia la costa, por lo que en época estival es frecuente que la Guardia Civil de Tráfico detecte altas velocidades. En el plazo de una semana ha denunciado a dos infractores por encima de los 215 kilómetros por hora. Son presuntos delincuentes contra la seguridad vial. El pasado viernes, un motorista de 32 años circulaba a 216 km/h por la autovía, a su paso por el municipio de Carballeda de Avia, en una Honda CBR 600. La noche del 23 al 24 de julio, el radar de Tráfico detectó a un Porsche Panamera a 224 en un tramo de vía, en el municipio de Toén, limitado a 100 por hora. El martes se enfrenta a juicio rápido en Ourense.

El conductor del Porsche es un hombre de 52 años. El vehículo de alta gama fue detectado en el sentido Benavente de la autovía a altísima velocidad, a más del doble de lo permitido en un tramo que, además, es una zona de concentración de accidentes por el volumen de tráfico en los accesos de la ciudad. La Guardia Civil de Tráfico tenía establecido en Toén, la noche del 23 al 24, un control integral que, en el argot, se denomina Dispositivo Operativo Masivo (DOMA).

El infractor ha cometido un presunto delito contra la seguridad vial, por conducir un vehículo a motor a una velocidad superior a 80 km/h a la permitida reglamentariamente en una vía interurbana. Ir a más de 200 en una autovía o una autopista es un delito vial.

El Código Penal prevé posibles penas de prisión, de 3 a 6 meses, o multa de 6 a 12 meses, o trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90. En cualquier caso, la petición de partida es de 1 a 4 años de privación del derecho a conducir.

Con todo, si el conductor muestra conformidad este periodo se rebaja. El pasado mes de marzo, dos conductores fueron detectados en un control de velocidad masivo instalado en la A-52 en Allariz, a 237 y 246 km/h, con diferencia de solo 39 minutos. Los dos manejaban vehículos de alta gama: el de 237, un porriñés de 30 años, conducía un BMW 235; el de 246, vecino de Viana do Bolo de 35, un Audi A6.

Esta última velocidad es la más alta que se ha detectado en la provincia de Ourense en los últimos 4 años, según indicaron fuentes de Tráfico. Los dos fueron a juicio rápido días después y sellaron un acuerdo de conformidad entre sus defensas y la Fiscalía. La solicitud inicial de condena, de 2.880 euros de multa y la privación del carné durante un año y un día, quedó reducida a 8 meses sin carné y multa de 1.920 euros, en ambos casos.

Tras el segundo caso de velocidad flagrante del que se ha tenido constancia en Ourense en una semana, el Subsector de Tráfico de Ourense hace un llamamiento a la prudencia e insta a los conductores a no rebasar los límites. "El riesgo de muerte y lesiones graves es mayor a velocidades elevadas. Cuanto mayor sea la velocidad, mayor será la distancia necesaria para detenerlo. La prudencia en la velocidad salva vidas", subraya la Guardia Civil.