Ven las fauces del fuego de cerca y se fajan cuerpo a cuerpo. Soportan una enorme carga física, por altas temperaturas, estrés, deshidratación, inhalación de humos y trabajo cardíaco en terrenos escarpados, que aproximadamente equivale, en los operativos de 5 a 10 horas, a una etapa de una vuelta ciclista como el Tour, a más que una maratón. El volumen e intensidad medio es similar al de deportes de ultrarresistencia. Son la conclusiones del estudio CREIF, en el que participaron 500 especialistas en extinción de incendios forestales de las diez BRIF que hay en España. Las tres brigadas que conforman la de Laza, la base de mayor actividad de todo el país, suman cada una 18 efectivos que acuden al fuego, más el personal de apoyo en tierra. Son la élite de la extinción y cobran poco más de 1.100 euros netos en la campaña de riesgo alto, unos 1.000 en invierno. Pasan 11 meses y 10 días contratados cada ejercicio, regresando al paro por Navidad. Su nuevo convenio, aprobado en 2017 tras tres años de negociación, entró en vigor el pasado 20 de julio. "De momento lo damos por bueno. Ahora sí puede decirse que somos mileuristas. La propia administración nos considera élite pero no nos paga como tal", dice Cristóbal Medeiros, uno de los especialistas de la BRIF de Laza.

Para combatir el tremendo desgaste de su trabajo y tener una forma óptima, los bomberos forestales de la BRIF entrenan a diario: carrera, estiramiento, ejercicios de abdominales, flexiones y dominadas. Todas las temporadas pasan exámenes médicos y pruebas físicas obligatorias. Cada una de las tres brigadas consta de un técnico, dos capataces y 15 especialistas. Además, Laza dispone de otro capataz "correturnos", dos emisoristas, dos técnicas de base -estas cuatro profesionales son las únicas mujeres- y el preparador físico. Cada brigada se traslada al incendio en dos helicópteros, que aportan en total dos pilotos, dos copilotos y dos mecánicos al equipo de la BRIF.

Con riesgo bajo toca prevención, con desbroces o quemas controladas. Este año solo hicieron una porque cada vez hay más periodos de riesgo por el clima. La campaña ordinaria de extinción ocupa 2 meses en primavera, en marzo y abril, y 4 meses y medio en verano: junio, julio, agosto, septiembre más 15 días en octubre. "En 2005 la campaña era de 3 meses. En los últimos años hemos tenido reactivaciones tras el 15 de octubre", subraya Medeiros.

Galicia, sobre todo, así como Castilla-León y Asturias son sus áreas de actuación preferentes, pero recientemente han colaborado con la extinción de un incendio en Ávila y también han prestado apoyo en alguna ocasión a Portugal. El 24 de julio colaboraron en la dura extinción del incendio que arrasó 148 hectáreas en Montefurado, en Quiroga, y que se dio por extinguido aún ayer. Desde que la BRIF es movilizada, pasan pocos minutos hasta que está en vuelo, media hora como máximo si la salida es a otra comunidad y deben preparar mochilas con avituallamiento. Lo primero que hacen al llegar al monte es sobrevolar al menos dos veces el incendio. "Sirve para ver caminos, carreteras, si hay pueblos cerca, cortafuegos o puntos de agua, y también el viento que hace". Coordinados con el director de la extinción, un agente o técnico forestal de la Xunta que es el que dirige el operativo, acuden a uno u otro flanco o a la cabeza del fuego.

Trabajan con un ataque directo o indirecto, dos vías con multitud de estrategias. "Casi siempre en Galicia es directo, pegaditos a la llama, con batefuegos cuerpo a cuerpo. Podemos dividirnos, actuar por relevos, o bien ir todos al mismo tiempo, o una línea por delante y otra más atrasada, o de manera secuencial...", enumera Cristóbal. En Galicia "hay más fuegos pero es muy difícil, en comparación con otras comunidades, que duren más de un día". Es una virtud de un dispositivo de extinción que, pese a todo, tiene fallos, opina este especialista. "No funciona bien, es un parche. No debería haber medios por separado porque así la descoordinación nace por sí sola. Deberían enfocarlo como un grupo más de emergencias, como la Guardia Civil o la Policía, con todos dependiendo de la administración y de un dispositivo".