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Concluye la segunda jornada, sin localizar los restos de dos mujeres asesinadas en 1937

Berta, una vecina de Mosteiro de Ribeira de 96 años, recuerda cómo trasladaron los cuerpos en un carro al cementerio y protegieron sus cuerpos con paja al enterrarlas

Excavaciones realizadas ayer. Abajo, las nietas de María del Valle. // Óscar Rodríguez/ARMH

Excavaciones realizadas ayer. Abajo, las nietas de María del Valle. // Óscar Rodríguez/ARMH

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) finalizó la segunda jornada de trabajo sin dar con los restos mortales de María del Valle Lozano y de Salud Torres Díaz, -ambas ourensanas, nacidas en Canedo y en la capital de la provincia- que fueron asesinadas cuando tenían 49 y 25 años, respectivamente, y enterradas el día 29 de octubre de 1937 delante de la puerta de la iglesia de Mosteiro de Oseira en Xinzo de Limia.

Los arqueólogos dividieron la zona en la que supuestamente fueron enterradas, a la izquierda de la entrada de la iglesia, en tres partes. El lunes completaron la excavación de la primera, mientras que ayer trabajaron en la segunda, que no han podido concluir por ser muy profunda. Hoy completarán la segunda zona y también excavarán en la tercera, explica el vicepresidente de la ARMH, Marco González.

La ARMH reconoce que va a ser muy difícil encontrar los restos mortales de María del Valle Lozano y de Salud Torres Díaz, por tratarse de un cementerio muy pequeño, en el que se continuaron haciendo enterramientos, juntando en ocasiones restos óseos de varias personas en una misma fosa.

Berta, una vecina de Mosteiro de Ribeira que tiene en la actualidad 96 años -tenía 11 años el día que las encontraron muertas-, todavía recuerda como trasladaron los cuerpos de las dos mujeres en un carro tirado por una mula, mientras los niños las seguían a poca distancia, para enterrarlas en la parte izquierda de la puerta de entrada de la iglesia. Y mantiene muy viva en la memoria que los vecinos se apiadaron de ellas, al proteger sus cuerpos con paja, en el fondo de la fosa, para que no golpearan los cuerpos la tierra y piedras que utilizaron para recubrirlas, al no disponer de féretros.

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