El maltratador psicológico no ve delito en el insulto o la amenaza y se resiste a la terapia
Psicólogas de la prisión de Pereiro defienden la intervención en agresores de género para prevenir nuevas víctimas - De 108 reclusos tratados, 4 reingresaron por hechos similares

Natalia Ferreiro, Ana Belén Pardo, Carla García, Sira Feijóo y Mar Rodríguez, trabajadoras del centro penitenciario de Pereiro. // Brais Lorenzo
Ourense
Cuatro psicólogas del centro penitenciario de Pereiro de Aguiar que trabajan en programas y tratamientos terapéuticos con víctimas y maltratadores participaron ayer en un curso organizado por el grupo de Psicología Jurídica PS-1 de la Universidad de Vigo. La jornada abordó la violencia de género en el ámbito penitenciario y trasladó a los cerca de 100 universitarios inscritos una realidad con la que estas trabajadoras batallan cada día.
Natalia Ferreiro, Mar Rodríguez, Sira Feijóo y Ana Belén Pardo fueron las encargadas de presentar los programas a través de diferentes ponencias que se desarrollaron a lo largo de toda la mañana. La iniciativa, coordinada por María José Vázquez y Laura Redondo, del grupo PS-1, contó con el apoyo de la subdirectora de Tratamiento Penitenciario del centro de Pereiro, Carla García.
"De la cárcel se sale, por eso intentamos que estas personas lo hagan en las mejores condiciones y puedan comunicarse sin violencia", apuntó Sira Feijóo, terapeuta del programa de intervención con agresores en régimen cerrado, que defiende la intervención como medida efectiva para la prevención de nuevas víctimas y la reincidencia.
En la actualidad, el centro de Pereiro cuenta con una población de 282 reclusos, de los que 264 son hombres y 18, mujeres. El 90% cumplen condena por sentencia judicial y el resto están en régimen preventivo. En la exposición, las terapeutas destacaron que el 21,6% de los internos ingresaron por delitos de violencia de género y 16 de los penados participan a día de hoy en programas voluntarios de reeducación para agresores de género.
Sira Feijóo, psicóloga y monitora ocupacional del centro penitenciario, explicó que el cambio de legislación que endureció las penas para los delitos de violencia de género ha obligado a introducir nuevas claves en la intervención con este colectivo, ya que la mayoría de los penados que participan en el programa cumplen condena por delitos leves.
Al inicio del programa, en 2002, la mayoría de los maltratadores que llegaban a prisión habían cometido intento de homicidio e incluso matado a sus parejas. Desde el cambio de legislación, señala la terapeuta, "hay más delitos leves y las condenas son más cortas", destacando que "ahora también se entra por lesiones, amenazas, insultos y coacciones".
Ingresar en prisión por delitos en los que no siempre hay violencia física y el agresor ataca a la mujer desde el punto de vista psicológico, explica Sira Feijóo, hace que disminuya la percepción de la comisión de delito y la asunción de responsabilidades. "Ellos mismos lo dicen, ¿qué pareja no discute o no se insulta a veces? Es como si fuese algo natural que le pasa a todos, pero que en su caso faltó un buen abogado o los denunció una vecina porque les tiene manía...". Un cúmulo de justificaciones, señala la psicóloga, "que son objeto de tratamiento y que tenemos que desmontar".
Estas situaciones que ahora son mayoritarias en el grupo de intervención "requieren un mayor trabajo terapéutico en cuanto a motivación para el cambio", explica la psicóloga. De hecho, advierte de que "es más difícil porque el muro emocional de estos internos es mucho más alto y mas grueso; es más fácil reconocer el daño cuando hay un intento de homicidio o una muerte que cuando amenazaste a tu pareja". Lógicamente en estos casos, añade, "hay una mayor resistencia al cambio debido a que la conciencia delictiva es mucho menor".
En la actualidad son 16 los reclusos que participan en el programa y, en efecto, el historial delictivo es fundamentalmente por maltrato psicológico con un cómputo total de 4 delitos de lesiones, 5 de coacciones, 9 de amenazas y 10 de insultos.
Desde que se puso en marcha este programa en 2002 finalizaron la intervención 108 internos, otros siete causaron baja voluntaria y cuatro fueron expulsados por falta de implicación, comportamiento agresivo o incumplimiento de normas. Sólo cuatro de los 108 reingresaron en este centro penitenciario por delitos de violencia de género. En todo caso, este dato, recalca Feijóo, es relativo ya que sólo contabiliza a los reincidentes que han regresado a Pereiro, excluyendo posibles penas en otros centros o condenas que no implican ingreso.
El soporte terapéutico es fundamental para la reeducación. Sira Feijóo y Mar Rodríguez trabajan en régimen cerrado pero la acción se extiende al medio abierto con la participación de la psicóloga Ana Belén Pardo. También participó Natalia Ferreiro, que desarrolla el programa "Ser mujer" que trabaja con víctimas del machismo que se encuentran privadas de libertad.
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