"A la emoción enorme que fue iniciar las excavaciones para intentar dar con los restos de los dos vecinos de Amoeiro asesinados en 1936, tras el alzamiento militar, siguió ayer la decepción por no haberlos encontrado; pero no vamos a parar, nuestra búsqueda seguirá ahora en los archivos, en concreto en el archivo del ejército de Ferrol; el tema no ha parado".

Eran las palabras del alcalde de Amoeiro, Rafael R. Villarino, tras rematar ayer las labores de excavación en el cementerio de Beade, que realizaba la Asociación de Recuperación de la Memoria Histórica, para dar con los restos, en una fosa común, del último alcalde la República en Amoeiro, Cástor Sánchez Martínez y de su compañero Antonio Pérez Gutiérrez, asesinados en agosto de 1936, por la represión del golpe militar y arrojados en una cuneta de ese concello de Beade, "para dar ejemplo".

Tras 83 años de búsquedas por parte de los descendientes de aquellos fallecido, un vecino de Beade, Antonio Estévez recordó que fue testigo a sus 6 años del enterramiento en una fosa común dedicada a los represaliados por el alzamiento, de dos hombres que llamaban "os amoeiros". Inicialmente esas fosas de víctimas de la represión iban extramuros de la iglesia, pero lo que apareció ayer en las proximidades fueron pequeños féretros con restos de bebés, posiblemente aún no bautizados, lo que según la curiosa teología de la época no les permitía ser enterrados en campo santo, sino con otros inocentes fusilados por su ideología . La ARMH visitará ahora ese archivo de Ferrol pues las fuerzas represoras ubicaban con exactitud, las fosas donde arrojaban a sus víctimas.