La localidad de Dacón, en el Concello de Maside, volvió a sellar ayer su tradición con la navideña con su Belén viviente, el mayor de Galicia, con más de un centenar de vecinos participando. Más de treinta años representando la verdadera historia de la Navidad, como asegura Ana Otero, una de las alma máter del evento, no en vano lleva formando parte del mismo desde los cuatro años.

Y aunque la pequeña localidad, como acontece en otros lugares de la provincia, va perdiendo población, el reto de llenar la carballeira de los personas se mantiene, de ahí que con respecto a años anteriores se notasen bastantes ausencia, aunque se supera el centenar de personas que dan vida a ese pequeño pueblo con un castillo de piedra, un molino de madera construido hace años y retocado, los pozos de piedra y las casetas donde se obsequia a los visitantes con pan, jamón, chorizos , chocolate caliente y, como no, ese caldo de gallina que ya forma parte de la tradición.

Y aunque Ana Otero reconoce la espontaneidad, pues "no se hacen ensayos", la realidad es que son tantos años que los vecinos conocen perfectamente su papel, y en la mañana de ayer, con sol de primavera, aunque con algo de viento, se volvía a representar la esencia de la navidad, en una jornada matinal que convierte a Dacón en un referente de Galicia.

En cuanto a los personajes principales, María, José y el niño Jesús, fue todo una experiencia, ya que en está ocasión, le fue planteado a una familia que lleva residiendo algo más de siete años en una de las parroquias que tiene un niño de 1 año, la ilusión de los padres llevó a que fuesen los elegidos, ellos como la virgen María, él como San José, descartando el ofrecimiento de otras familias que tenían niños menores de seis meses, que como comenta Ana otero "es lo que solemos pedir para el belén".

Colaboración

Pero como recuerda otero, se trata de un "compromiso" de todo un pueblo, que no duda en participar activamente, sobre todo la gente mayor, que ya son parte de la representación. Aunque alude a la colaboración del concello de Maside, que se encargó de la limpieza de la carballeira, con la retirada de maleza, la poda de árboles, y acondicionando ese espacio natural para acoger el poblado y recibir a los visitantes.

Mención especial "a nuestro párroco José Ramón, por su ilusión y disposición a ayudar económicamente", destaca Ana Otero, que además agradece a los vecino que sigan manteniendo viva esa llama de la Navidad.