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Una operación polémica

Las ruinas del monasterio de Santa Comba de Naves, a la venta

El obispo, Leonardo Lemos, reconoce la "situación económica agobiante" de la diócesis

Fachada principal del monasterio de Santa Comba de Naves. // Iñaki Osorio

Fachada principal del monasterio de Santa Comba de Naves. // Iñaki Osorio

El Obispado de Ourense vendió el monasterio de Santa Comba de Naves, que se encuentra en ruinas, el día 22 de diciembre de 2015 al empleado de banca pontevedrés Ramón Blanco Reinosa, que pretende fijar su residencia en Galicia, después de permanecer varios años trabajando en Estados Unidos, como operario del Banco de Santander. El ecónomo de la diócesis se reunió el pasado domingo con representantes de la Asociación de Vecinos de Palmés y de la Asociación de Mulleres Rurais Clarexar para explicarle los términos en los que se había realizado la operación, además de presentarles al comprador.

En el transcurso de la reunión surgieron tensiones, al reprochar algunos vecinos al representante del Obispado que no les comunicaran antes que tenían la intención de vender las ruinas del monasterio y, una vez que la operación ya se encuentra materializada, mostraron interés por conocer la "parte del dinero" que destinarán para acometer mejoras en la parroquia. El Obispado lamenta que el ecónomo fuera a dar explicaciones a los vecinos de Palmés el domingo, y se encontrara con "una encerrona", en la que se vertieron "palabras muy duras" contra la administración diocesana.

El obispo, Leonardo Lemos, explica que cuando se produce una venta de este tipo, siempre se destina parte del dinero a atender las necesidades de la parroquia o de la casa sacerdotal, en el caso de que se encuentre en funcionamiento. Si no las hay, se destinarían a otras iglesias de la diócesis que se encuentran en situación precaria.

Leonardo Lemos indica que el detonante de la venta de los restos del monasterio de Santa Comba de Naves ha sido que les ha llegado "una denuncia", por parte de la administración, "por la situación de ruinas en la que se encuentra". Los responsables del departamento de economía del Obispado "hablan de la friolera de más de noventa años", desde que el monasterio dejó de utilizarse.

Durante la época de Luis Quinteiro Fiuza, la diócesis de Ourense seguía una política de "no vender nada". Pero en la actualidad, con Leonardo Lemos al frente, ha cambiado la situación. La principal razón es que la diócesis cuenta con una gran cantidad de casas parroquiales viejas, desfondadas, sin tejados y en ruinas. Por lo tanto, "los concellos nos mandan, nos exigen que las mantengamos limpias, sin vegetación, sin maleza, evitando que pueda caer alguna teja o estructura, por motivos de seguridad".

A raíz de esta operación, Lemos revela que la diócesis se encuentra en "una situación económica agobiante", a pesar de las medidas correctoras que ha adoptado, desde que se hizo cargo de esta sede. De todas formas, el déficit que presenta cada año, no le permite que pueda dedicar recursos a esta finalidad. "Bastante hacemos con mantener las iglesias, e incluso pagar el agua, la luz y la recogida de la basura de algunas parroquias, porque apenas tienen vecinos", lamenta el prelado.

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