Las buenas ventas de la literatura infantil compensan el "sacrificio" de sacar la librería a la calle

El sector felicita la implicación de los padres y critica que la administración "acuda a las editoriales"

Una imagen de la feria del libro infantil en la calle do Paseo. // Iñaki Osorio

Una imagen de la feria del libro infantil en la calle do Paseo. // Iñaki Osorio

Redacción | Ourense

Día de sol y ventas. Los libreros celebraron ayer con "éxito" el Día Internacional del Libro Infantil sacando la literatura a la calle. De 10 de la mañana a nueve de la noche mantuvieron sus puestos abiertos en una jornada de buen tiempo que compensó el "sacrificio" que para los libreros supone sacar los libros de las librerías, montar y desmontar el stand. La presidenta del sector a nivel autonómico, Pilar Rodríguez, destacó este esfuerzo y se felicitó por el éxito de una jornada que ha hecho que mereciese la pena.

El responsable de la agrupación provincial, José Manuel García Mosquera, destacó tanto el número de visitantes como las ventas en la feria que, a media jornada, arrojaban ya cifras positivas para las ocho librerías participantes.

El personaje de dibujos animados Pepa Pig mantiene el liderazgo que adquirió durante las fechas navideñas en cuanto a preferencias de los lectores más pequeños, aunque la amplia variedad que ofrece el libro infantil hace que "se esté vendiendo de todo y muy variado", destacó García Mosquera.

De hecho, este sector dentro de la venta de libros registra una evolución positiva ya que los padres muestran un gran interés en que sus hijos adquieran el hábito de la lectura e incluso, destaca el presidente de los libreros, "hay gente que se reconoce como no lectora pero quiere que sus hijos lean y no suelen escatimar en gastos". De ahí que los libreros vean esta cita en la calle como un "negocio", frente a otras fechas señaladas como la Feria del Libro. "Ahí hacemos más promoción que ventas", admite el presidente de los libreros ourensanos. Pilar Rodríguez señala que montar una feria como esta supone "un gran sacrificio", pues hay que "trasladar los libros hasta aquí, colocarlos y luego volver a desmontar". A eso se añade que "tenemos jornada continuada y debemos turnarnos para comer; sin dejar de atender nuestras librerías".

Por su parte, José Manuel García, llama la atención del comportamiento de la Administración en el ámbito de la educación y la cultura, pues "acuden directamente a comprar a las editoriales, saltándose un escalón, con el consiguiente perjuicio para las librerías".

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