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El doble asesinato de Taboadela, al archivo

La Audiencia ordena sobreseer provisionalmente la causa que apuntó al hijo de un matrimonio abatido a tiros en 2009 y reduce el proceso a "meras sospechas" - La Guardia Civil deberá hallar nuevas pruebas para que el caso se reavive

Los cuerpos del matrimonio tiroteado en su casa de Amendo, conducidos por la funeraria.  // Jesús Regal

Los cuerpos del matrimonio tiroteado en su casa de Amendo, conducidos por la funeraria. // Jesús Regal

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J.FRAIZ | OURENSE

Tras dejarlo en libertad en dos ocasiones, y por tercera vez, la Audiencia Provincial de Ourense se pronuncia a favor del presunto parricida de Taboadela, José Miguel Martínez Campos, cercado por la Guardia Civil desde que sus padres, José y María Teresa, de 65 y 63 años, fueron tiroteados en su casa de la aldea de Amendo en abril de 2009. El principal sospechoso del cruento suceso, con tres violentos episodios a su alrededor, una mala relación con sus progenitores, y entre rejas desde hace meses tras ser condenado en otra causa por encañonar a un amigo solo una semana antes, no irá a juicio con jurado, como reclamaba el ministerio fiscal. En un auto que es firme, el tribunal penal da la razón a la defensa, el bufete ourensano Carnicero Blanco, y decreta el archivo provisional de la investigación por el doble asesinato al apreciar falta de pruebas. Nunca se localizó el arma homicida ni se encontraron restos de ADN. Mientras la Guardia Civil no halle nuevas evidencias o explore otras líneas de investigación, el proceso por el crimen sin resolver desde 2009 estará condenado al cajón.

El dictamen de la Audiencia, fechado a 30 de septiembre, niega solidez a la convencida impresión de los investigadores y del fiscal sobre la culpabilidad de Martínez Campos. "No existen en este momento indicios que permitan sostener la participación del imputado en la comisión de los delitos de homicidio". Tras más de cuatro años de instrucción en el juzgado número Tres de Ourense, y pese al trabajo denodado de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil, "no se advierte la existencia de indicios racionales de criminalidad", falla la Audiencia. El tribunal rebaja los argumentos de cargo a "meras sospechas".

El doble asesinato de Taboadela, al archivo

El doble asesinato de Taboadela, al archivo

Los agentes aportaron informes de posibles restos de pólvora y un análisis de una nota escrita a mano, y de tono amenazante, hallada en el pantalón del progenitor que, según un lingüista, habría redactado Martínez Campos. La Audiencia niega en el auto suficiencia al "resultado de los sucesivos análisis realizados sobre los restos obtenidos de sus ropas, y su compatibilidad con los residuos de un disparo", así como al estudio de la misiva, "basado en la particular forma de expresarse del imputado". Además, un testigo vio en las inmediaciones de la vivienda del matrimonio un vehículo parecido al de Martínez Campos. El matrimonio fue hallado tiroteado en el patio y en el gallinero de la vivienda de Amendo.

Los magistrados ni siquiera consideran bastante la contradictoria declaración inicial de la segunda imputada del caso, Rosa R.P., que se enfrenta a un presunto delito de encubrimiento. La amiga del supuesto parricida le brindó una cortada al asegurar, en un primer momento, que se encontraba con él a la hora estimada por los investigadores como el momento en que tuvo lugar el crimen. Meses después se desdijo y precipitó el arresto de Martínez Campos. Ante la juez nunca culpó, sin embargo, al joven. "Es un chivo expiatorio", llegó a manifestar la mujer, que también se beneficia de la orden de archivo de la Audiencia.

El principal indicio para los investigadores era la profunda enemistad que Martínez Campos mantenía con sus padres. Su propia hermana llegó a presentar denuncia, también archivada, relatando episodios de malos tratos. El joven siempre negó los hechos e incluso llegó a manifestar que nunca empuñó un arma, un argumento desbaratado por los hechos probados de la condena que está acatando.

El sobreseimiento provisional da carpetazo a la causa instruida en el juzgado de Instrucción Número Tres de Ourense -el competente en violencia familiar y de género- hasta que aparezcan nuevos datos reveladores. El hasta ahora único sospechoso del del crimen familiar permanece encarcelado desde febrero, cumpliendo una condena firme de más de 4 años de cárcel por amenazar, maniatar y encañonar a un amigo una semana antes del crimen.

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