La agricultura ecológica en Galicia, que comenzó tímidamente, está dando pasos firmes para su consolidación y, en los últimos años, según los propios productores, el consumo de alimentos ecológicos ha ido aumentado despacio, pero con paso firme.

De hecho, los últimos datos aportados por el Consello Regulador de Agricultura Ecolóxica, este sector ha pasado de facturar medio millón de euros en 2002 a un total de 22 millones en el último ejercicio, mientras los productores eran 263, frente a los 607 actuales y las hectáreas han llegado a las 15.242 frente a las 3.585.

Esto denota que la sociedad está tomando conciencia de la importancia que tiene para la salud y calidad de vida una buena dieta, confiando en los productos cultivados de manera más natural para cuidarse.

En esta línea, surgió, en 1996, Agricultores Daiquí en Rairiz de Veiga, un grupo de trabajadores del campo que decidió comenzar a cultivar la tierra manteniendo el sistema tradicional y produciendo alimentos ecológicos libres de pesticidas y nitratos, desde patatas, tomates a miel o polen.

Manuel García, de Daiquí, explica que, que el propio nombre explica la filosofía de la iniciativa. Se trata de mantener la agricultura tradicional ligada a la "identidad" de Galicia y estructurar un sistema que permita "producir en la propia tierra, crear toda una infraestructura y generar riqueza" ofreciendo "precios justos para los agricultores y los consumidores".

Tanto él, maestro hasta hace 9 años, como su mujer María, que renunció a su plaza de funcionaria del Estado, decidieron que su vida estaba en el rural. El propio Manuel cuenta que desde pequeño disfrutaba aprendiendo los entresijos del campo de la mano de su abuelo.

"Nuestro objetivo era conservar el sistema agrario tradicional" en un municipio que "no ha sufrido los efectos devastadores de la concentración parcelaria que ha borrado este sistema agrario tradicional".

No utilizan variedades transgénicas, tampoco pesticidas de síntesis, herbicidas ni abonos químicos, señala.

En la zona cuentan con 5 agricultores proveedores, 2 de huerta y 3 tradicionales y 2 apicultores. Las parcelas de cultivo mantienen la estructura tradicional, "rodeadas de robles que ejercen de escudo y tierras con mucha materia organiza que guarda la humedad".

Los productos que comercializan pasan los controles de los consejos reguladores que garantizan que se tratan de productos ecológicos y se distribuyen tanto a particulares, a través de su web, como a diferentes puntos de venta.

Pero, ¿se trata de alimentos caros? La respuesta de Manuel es no. "Son productos con precios razonables que se pagan a los agricultores a precios justos".

En este sentido insiste en que los precios de la agricultura tradicional son "falsos" ya que "los productores reciben una ínfima parte del precio que después pagan los consumidores".