El Concello de Ourense rehabilitará el saneamiento de la rúa Remedios, en el tramo de 42 metros de longitud comprendido entre la rúa Juan de Anges y Castro Canseco, mediante una tecnología pionera que permite renovar el servicio sin abrir zanjas.

La empresa Aqualogy, especializada en este tipo de actuaciones, inicia hoy las obras, que forman parte del proyecto de urbanización y humanización del vial que ejecutará la empresa Hermanos Carrajo.

Adoptarán este método, debido a las circunstancias específicas del suelo y para disminuir las molestias a los vecinos y evitar problemas de seguridad.

El tramo en el que se van a realizar las obras presenta fisuras y filtraciones, debido a la corrosión y a otros deterioros que podrían implicar la pérdida total o parcial de su capacidad hidráulica.

La técnica empleada, denominada "rehabilitación sin zanja", recurre a las nuevas tecnologías. Este novedoso sistema consiste en la introducción, entre dos pozos de registro, de una manga de fieltro de poliéster reforzada con fibra de vidrio, que forma un nuevo tubo dentro de la conducción, quedando en perfectas condiciones de uso y mejorando su capacidad hidráulica, ya que con esta técnica se disminuye la rugosidad y desaparecen las juntas entre los tubos. La manga se fabrica para cada caso concreto, atendiendo a las características particulares, por lo que quedará totalmente acoplada a la tubería primitiva.

En el caso de la rehabilitación del saneamiento en esta zona del barrio de O Couto, se emplea el procedimiento denominado "tubaje vuelta", debido a su mayor versatilidad y mejor adaptación que otras mangas más sencillas como las de tiro.

El procedimiento consiste en recubrir la manga con la resina e introducirla entre los dos pozos de registro, mediante el empleo de agua a presión.

Una vez colocada la tubería deteriorada se le da la vuelta empleando agua a presión, método sencillo y respetuoso con el medio ambiente al utilizar agua recirculada que usa la mínima cantidad necesaria. Las resinas que se emplean para fijar la manga al conducto son "epóxidas" y al no presentar contaminantes se consideran inocuas, pegándose directamente a la tubería, con el fin de asegurar su estabilidad.

Una vez introducida la manga en toda su totalidad y manteniendo la presión, se calienta y se inicia su polimerización hasta alcanzar el grado máximo de endurecimiento pasadas un mínimo de cuatro horas.

Tras este proceso, denominado fraguado, se enfría y se procede a fresar los extremos y acometidas, quedando fijada y rehabilitada, en perfecto estado para desempeñar su función habitual.