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El desangelado AVE del día laborable

La primera jornada del Avant para los trabajadores apenas superó los 500 viajeros

Los vagones iban casi vacios en el Avant de las 7 de la mañana.  // Iñaki Osorio

Los vagones iban casi vacios en el Avant de las 7 de la mañana. // Iñaki Osorio

s. de la fuente - Ourense

Los pocos que lo utilizaron desde Ourense para acudir a su puesto de trabajo en Santiago o A Coruña radian felicidad. Dicen de él que es cómodo, seguro y eficaz, y que usando el bono es más económico que cualquier otro medio de transporte. Pero el Avant se estrenó ayer como el tren rápido de los días laborables con muy pocos testigos que puedan dar cuenta de su agilidad.

Tras una jornada inaugural de domingo con dos trenes circulando al cien por cien y una media de ocupación del 76%, el tren de alta velocidad se estrenó ayer para los trabajadores con las mismas prestaciones que el día anterior pero mínima incidencia en el volumen de pasajeros. No hubo colas ni problemas para escoger asiento.

El primer tren partió a las 7 de la mañana, el horario idóneo para los funcionarios, con una treintena de pasajeros, la mayoría trabajadores y algún que otro universitario. El grupo más numeroso lo componían cuatro jóvenes estudiantes emocionadas por llegar a la Universidad en alta velocidad.

Llegaron a Santiago a las 7.38 horas, cuando la ciudad empezaba a despertar. A esa hora se preparaban para salir de sus casas en Ourense los del siguiente turno (8 horas), en una frecuencia que hace la ruta de los 150 kilómetros completa con llegada a A Coruña a las 9.08 horas. Este turno tampoco fue muy demandado. Entre los dispersos pasajeros estaban Silvia Álvarez y Marisol Fernández. La primera, funcionaria del Estado, sostiene que "merece la pena" viajar en el Avant por "comodidad" y "tiempo". Hasta ahora iba en "el otro tren" pero tenía que salir a las 6.50 horas para llegar 10 minutos antes que en el de las altas prestaciones. Usando el bono le sale "bien de precio", así que el Avant le da calidad de vida.

También a Marisol Fernández, profesora en la Escuela de Arte en Santiago, le compensa usar este tren, aunque señala que todavía tiene que planificarlo mejor porque de momento le resulta más caro" al tener que ir en coche hasta el Empalme y pagar el aparcamiento: "Antes cogía el tren en San Francisco".

A las 9 horas irían otros 30 viajeros entre los que había empresarios en viaje de negocios, parlamentarios y una periodista "encantada" porque gana en seguridad y tranquilidad al suprimir de su rutina diaria los riesgos y gastos del volante.

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