Es un hombre de la raia y no lo puede negar. El escritor Xosé Luis Méndez Ferrín, que no puede vivir a menos de 20 kilómetros de Portugal, ayer acudió al “kilómetro cero”, en la frontera de la Magdalena, aunque en la parte lusa, en concreto en la freguesía de Lindoso.

Fue allí donde recibió un título nobiliario de los más galaico, el de Arraiano Maior da Raia Seca, que tuvieron a bien conceder la Asociación de Arraianos que preside Aser Álvarez, que recalcó la “longa traxectoria na defensa e na proxección exterior da identidade e da cultura arraina”. Unos méritos que forman parte del devenir vital del propio Méndez Ferrín.

Así, no resultó extraño que después del agradecimiento por alta distinción, que dijo no esperaba recibir, Ferrín dejase patente su apego a la realidad raiana, al proclamar que “es mi realidad, de la que gozo”, y la que siempre le acompaña.

Es por eso que después del acto de reconocimiento, que tuvo lugar en una centenaria carballeira en la frontera de la Magdalena, ya en el lado portugués de la Raia Seca, en la freguesía de Lindos, dijo sentirse “más arriano que nunca”, y recalcó que “son de esta raia”, además de sentirse espacialmente satisfecho por celebrarse el acto en una de las fronteras más antiguas de Europa que “siempre quixemos abolir”.

Fiesta arraiana

Un día de fiesta arraiano, en la que convivieron gallegos y portugueses, “confundímonos, unhos e outros, e falamos todos o mesmo idioma”, comentó Ferrín mientras sostenía en sus manos un libro de poemas del autor luso Xoán Luis Díaz, y una flor.

Después de xantar popular, que tuvo lugar en el mismo paso fronterizo, tuvo lugar el acto de reconocimiento, al que acudieron los alcaldes de Lobios, concello limítrofe con Portugal, José Lamela; el de Entrimo, Ramón Alonso; y el alcalde de Bande, José Antonio Armada, así como representantes de colectivos culturales y vecinales, y un gran número de amigos del escritor.

Antes del sencillo acto, tuvo lugar un roteiro literario guiado con un recital poético, que partió de la aldea de Ludeiros, en el Concello de Lobios, hasta la frontera, y que transcurrió por el corazón del Parque Natural Baixa Limia-Serra do Xurés.