Las primeras pesquisas policiales para aclarar el tiroteo de Xunqueira de Ambía han tomado forma. Sin descartar por el momento cualquier otra hipótesis, la Guardia Civil está centrando sus investigaciones en el entorno personal de Juan Carlos Limia Domínguez, el brigadista abatido a tiros, tal y como comunicó ayer el delegado del Gobierno en Galicia, Manuel Ameijeiras, que además restó fuerza a la opción de que el móvil del asaltante "tenga que ver con asuntos políticos o laborales".

Según han manifestado fuentes próximas a la operación, la Guardia Civil va a centrarse en el entorno más cercano al trabajador forestal, "incluyendo también su entorno afectivo".

Esta fase de la investigación consiste en la toma de testimonios y en la recogida de muestras en el lugar donde fue preparada la emboscada. Las fuentes consultadas explican que es necesario realizar un estudio exhaustivo para "identificar huellas o clasificar los casquillos de bala mediante análisis científicos". Precisamente, el rigor y la meticulosidad de la investigación puede prolongarla durante varios meses. Fuentes expertas explican que la Policía Judicial realiza pruebas científicas que "pueden tardar meses en ser analizadas".

Enfocar la indagación policial en el entorno próximo de Juan Carlos Limia se debe a que, según confirman fuentes cercanas a la operación, "se trata de un suceso que estaba totalmente premeditado". Concretamente, se apunta un dato clave: Juan Carlos Limia comentó en un bar, un día antes de ser tiroteado, que cambiaría de turno la noche de la emboscada.

"El agresor estaba en ese bar, o tuvo conocimiento de que variaba su turno", asevera una de las fuentes consultadas.

Cómo accedió el asaltante a esa información es un interrogante para Rafael, de 34 años, y amigo desde hace 18 del brigadista herido.

"Sólo él controlaba sus horarios". Regularmente, su jornada laboral se extiende desde las doce de la noche hasta las 8 de la mañana, pero el día del tiroteo "salió antes de lo normal, por lo que tenía que estar bajo vigilancia".

Rafael descarta cualquier opción de que el agresor haya actuado por un ajuste de cuentas: "en todos estos años, ni siquiera ha discutido con alguien al salir de noche, y por supuesto no tiene ninguna vinculación con drogas o armas". Igualmente, estima que el responsable no forma parte de su entorno laboral o social.

Buscando una causa del tiroteo, el amigo del trabajador forestal expone que "sólo tiene lógica dentro del sinsentido" que el agresor sea el ex novio de una pareja suya que, movido por los celos, atente contra Juan Carlos L.D. por una venganza pasional. "No tengo ningún indicio, pero es lo único que se me puede ocurrir". Sin embargo, Rafael mantiene esta opción con alguna incerteza, ya que precisa que "en los últimos meses, Carlos no ha tenido ninguna pareja estable y formal". Y además, responde en favor del brigadista herido y asevera que "él nunca se ha mentido en el medio de una pareja o de un matrimonio".