L.R.T. / Aurora Sola / OURENSE

La provincia de Ourense fue ayer una vez más tomada por los incendios, a pesar de las fuertes lluvias caídas de madrugada. En la jornada de ayer se registraron cerca de diez focos, según los datos aportados por la Consellería do Medio Rural, quedando tres totalmente controlados. Uno de ellos, el que se iniciaba en Gondulfes, en Castrelo do Val, el pasado domingo.

Las localidades de Verea, Viana do Bolo, Taboadela y Vilardevós, junto a Gondulfes y Oímbra en Verín, eran ayer las grandes castigadas de la jornada por los focos, todavía activos a última hora de ayer. Tres de ellos nuevos, el de Verea, Taboadela y Vilardevós, ya que se iniciaron en la jornada de ayer. El foco de Verea, que se iniciaba a las 14 horas, obligó a la Guardia Civil a cerrar temporalmente una carretera secundaria que comunica las localidades de Cardeu, Santa María de Cexo y Barreiro, si bien no provocó grandes problemas en la circulación de los vehículos.

De nuevo un foco causa problemas en la carretera, al igual que ocurrió recientemente en la A-52 cerca del municipio de Cualedro y en donde todavía se podían ver ayer las fuertes llamas que llegaron a las cercanías del pueblo de Lama y a la orilla de la autovía. Hasta más de 1.500 hectáreas de monte raso y la quema de especies autóctonas es lo que ha dejado este incendio en Verea, ante la gran preocupación de todos los vecinos.

El incendio de Pradoamisquedo, en Viana do Bolo, obligó también a un importante despliegue de medios aéreos, hasta que resultaba finalmente controlado. No en vano, hasta esta villa se tuvieron que desplazar seis helicópteros de transporte y extinción, dos anfibios y un helicóptero especial por la complejidad del fuego.

Menos medios se requirieron en la zona de Oímbra, que contó con la presencia de un agente, dos cuadrillas, una motobomba y una pala. Por su parte, el foco de Entrimo precisó de los servicios de dos helicópteros de transporte y extinción. Mientras, hasta la localidad de Cualedro se desplazó una motobomba.

Un pueblo en vilo

El incendio que afectó a la zona de Marbán y Gondulfes en el municipio de Castrelo do Val y que posteriormente se propagó a los montes de Queirugás mantuvo estos días en vilo a los vecinos de estos pueblos que aterrados veían como el fuego rodeaba sus casas. Afortunadamente, el fuego era ayer controlado, eso sí con un importante número de hectáreas de monte arbolado arrasadas después de su inicio el pasado domingo. Las numerosas unidades de extinción continuaban ayer en la zona de Castrelo do Val trabajando a destajo para evitar una nueva reactivación del incendio debida al fuerte viento de la jornada. En total, se desplazaron estos días hasta Gondulfes cinco cuadrillas, dos motobombas, dos palas, tres anfibios y dos helicópteros, uno de ellos cedido por la Administración central debido a la intensidad del mismo.