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Un cardiólogo para Povisa

«Nuestra abuela, como todas las abuelas, tiene derecho a ser atendida con garantías; Povisa no lo hizo»

Vista exterior de Povisa

Vista exterior de Povisa / Marta G. Brea

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Olalla Portas Prieto

Nuestra abuela Carmen cumplirá 90 años el 16 de agosto, queremos celebrarlo con ella. Pero, lamentablemente, habríamos perdido toda opción de hacerlo de haber continuado adscrita a Povisa como paciente del Sergas. No tenemos seguro privado; jamás pensamos que fuese a ser necesario para proveerle de la mejor atención médica. Pero nos hemos topado con lo siguiente: o en el hospital Povisa siguen viviendo en los primeros meses de 2025, opción que sería motivo de investigación de altísimas capacidades por una inédita fuga en el espacio-tiempo, o el hecho de carecer de cardiólogo ha llevado a nuestra abuela Carmen a acumular líquido en los pulmones sin haber sido atendida en los plazos que el propio hospital se había fijado. Nosotros, sus seis nietos, creemos que ha sido lo segundo.

El 11 de noviembre de 2024 nuestra abuela fue atendida en Povisa con diagnóstico de enfermedad valvular aórtica: se nos informó de una cita de revisión o continuidad en los «180 días siguientes» para tomar decisiones en cuanto a tratamiento. Pasado ese plazo, y cada vez que consultamos con el centro médico por esa nueva cita, se nos emplazó a «esperar» al no haber ningún cardiólogo disponible. Una y otra vez. Este pasado lunes, y ya tramitado el traslado de su ficha al Álvaro Cunqueiro, fue atendida en urgencias de este último hospital con líquido en los pulmones. Y, ya fuera de la cuestión médica, nos arrasó la sensación clara y terrible de que se nos iba; ella misma creía que se iba. Ninguno de nosotros creemos en eternidades, pero sí entendemos claramente, porque así se nos explicó en el Chuvi, que existen las negligencias. A la abuela Carmen no se le revisó la enfermedad valvular ni la arritmia, no se le hicieron más pruebas, no se le pautaron diuréticos ni anticoagulantes. Nada.

El mismo lunes de madrugada fue trasladada al Hospital Meixoeiro, donde ha sido atendida por especialistas en cardiología y geriatría. Tenemos un diagnóstico, ahora tenemos —a falta de unas pruebas— un tratamiento.

Nuestra abuela solo será eterna en nuestra memoria, qué le vamos a hacer. Pero nuestra abuela, como todas las abuelas, tiene derecho a ser atendida con garantías; Povisa no lo hizo.

Queremos a todo el personal médico, enfermeras, auxiliares y de limpieza del Meixoeiro; habéis sido luz.

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