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Santiago frena el progreso de Vigo

Francisco Hernández Vallejo

A fecha de ayer y hace unos días, FARO DE VIGO publicaba dos noticias relevantes. Una sobre la propuesta del Cluster de Turismo sobre los aeropuertos y la de ayer sobre la derivación de pacientes a Santiago en materia sanitaria de cerca de 300.000 personas del área Sur de Galicia.

Sobre los aeropuertos, Lara Graña escribía un artículo denunciando la tomadura de pelo continua y pertinaz que ponía a Vigo y en este caso a A Coruña como meras sucursales de Santiago. Ese artículo, que exponía una realidad perjudicial para Vigo, solo obtuvo de nuestra ciudad una tibia reacción de la Cámara de Comercio y la reacción del Alcalde; el resto de nuestro tejido empresarial y social, callados al igual que gran parte de nuestros representantes políticos.

Lo de la Sanidad tiene ya delito teniendo además en cuenta que hemos tenido conselleiros del sur de Galicia. FARO DE VIGO destapa algo impactante. Santiago (como ocurre con la Facultad de Medicina), pretende absorber o comerse un plato mayor que su estómago, a riesgo de tener una digestión más larga que la de una serpiente pitón, mientras los pacientes no solo tienen que salir de su espacio de confort y familiar, sino que deben esperar en especialidades que tratan pacientes de alto riesgo.

Seguramente (como ya llevo escuchando muchas veces), desde algunos foros dóciles a los caprichos de la capital de Galicia, seré tachado de localista , pero lo más sorprendente es el silencio tanto de instituciones convertidas en meros objetos de adorno como de jefes de servicio del área sur, que estuvieron desaparecidos también en el asunto de la Facultad de Medicina.

A día de hoy, el complejo hospitalario del sur de Galicia tiene en concreto en el área de la Cardiología y Cirugía Torácica y Cardíaca un desarrollo que, junto a la Neumología y Medicina Interna, le ponen a la vanguardia de Galicia y diría que al nivel de los grandes centros españoles. Esto, si queremos hablar claro, escuece en Santiago, y mucho más en algunos servicios antes reseñados. Lo positivo sería establecer sinergias en el conjunto de Galicia, pero Santiago lleva años en este y en otros aspectos pretendiendo no solo la capitalidad, sino erigirse en eje central del desarrollo y polo de inversiones gallegas: un estómago pequeño para tanta comida.

Las consecuencias son el freno a ciudades y áreas metropolitanas mucho más dinámicas per se, con una incidencia en el PIB mucho mayor, que no reciben el combustible necesario para funcionar al 100%. Santiago lastra y somete a Vigo en muchos aspectos a una «cartilla de racionamiento»; frena a un caballo ganador que tampoco tiene en muchas instituciones un buen jockey.

La prensa, sobre todo FARO DE VIGO, es una punta de lanza de alto valor, pero la sociedad y quienes nos representan tienen que acompañar con energía y determinación contra ese agravio comparativo. No basta con recitar una y otra vez que somos la primera ciudad de Galicia; hay que dejarse la piel y el alma en evitar que se nos siga ninguneando aunque haya que cambiar la montura del caballo.

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