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Cartas al director

Audasa sonríe

Vecinos de Bembrive durante la manifestación de la AP-9 organizada por la Favec en Vigo

Vecinos de Bembrive durante la manifestación de la AP-9 organizada por la Favec en Vigo / Pablo Hernández Gamarra

Flor Currás

Vigo

El pasado viernes estuve en la manifestación para exigir la gratuidad de la AP-9. Rescatando mi camiseta reivindicativa del peaje de Rande, nostálgica, cancelé cualquier plan porque el evento me pareció ineludible.

La expectativa de encontrar una respuesta masiva, caras conocidas y un frente común sin siglas se estrelló contra la realidad. A las 20.00 horas, en el último tramo de Gran Vía, llegué a preguntar a un policía si había manifestación. Me indicó un rincón de la plaza. Allí, mayoritariamente estaban los vecinos de Mos y Bembrive, con su reclamación específica.

Eché de menos una causa común, la movilización de todos los sectores de la sociedad, la implicación de la gente joven y no el rango de edad habitual. Nada que ver con las históricas marchas en Moaña en los 90 o el pago en monedas de peseta para bloquear las cabinas. El abusivo peaje a Redondela, el ruido en Chapela, la falta de circunvalación en Vigo que sí tienen las otras ciudades...

Sí que observé poca humildad y mucha desmemoria. Porque hemos llegado a esta situación por la prórroga, cuando menos irregular, aprobada por el gobierno del PP, al que ahora se le llena la boca exigiendo. Consignas contra Caballero, cuando lees cada día que sí está pidiendo gratuidad. No estaban en la manifestación, probablemente sabían cómo iba a derivar. Como dato anecdótico, en tiempos, la ANPG (precursora del BNG) tampoco quería autopista en Galicia.

Seguir pagando peaje en la AP-9 es un agravio comparado con muchas otras vías nacionales que se han ido liberalizando. Su uso, necesario, imprescindible y obligado. Ese pago afecta a toda la población. Porque esos peajes en la sombra salen de nuestros impuestos. Nos engañan haciendo ver que nos salen gratis y anulan las quejas. Mientras, Audasa sonríe.

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