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La caída de la hoja

Pedro Regojo Otero

Pedro Regojo Otero

Estamos en pleno otoño y la caída de las hojas nos confirma que ha llegado. Es la época en que dejamos nuestras relaciones con amigos y conocidos y nos centramos más en nuestra familia, que buena falta hace. Volvemos a ver nuestras propias carencias y echamos mano de nuestra paciencia para convivir de una manera civilizada.

Los que tenemos el privilegio de convivir con la misma mujer desde hace más de sesenta años sabemos que ella nos conoce perfectamente; sin embargo, nosotros nunca llegaremos a conocerla como ella nos conoce a nosotros.

Nuestros hermanos barrenderos que recogen las hojas tienen en el mes de noviembre un trabajo que es el cuento de nunca acabar. Pero noviembre debe ser un mes de profundas reflexiones para examinar y mejorar nuestras carencias y hacer más fácil la convivencia. La mayoría de nosotros queremos ser el ombligo del mundo y esto es un defecto muy malo… la soberbia.

La soberbia fue lo que hizo a Lucifer engañar a nuestros primeros padres diciéndoles que si probaban del árbol prohibido serían como Dios. Lucifer es el padre de la mentira y nos sigue engañando prometiendo lo que no tiene.

Para Dios todo es presente y cuando nos sacrificamos le aliviamos en los dolores de la cruz y le decimos frases maravillosas como «gracias Señor por tu bendita cruz que nos redime del pecado de nuestros primeros padres».

Tengo que dar gracias a Dios por tener en el servicio de mi casa a María Antonia Guevara que es venezolana y guapa, parece una reina, hay muchos misterios que el hombre no comprende.

El día que por la Misericordia de Dios lo veamos cara a cara como lo vio Moisés, nuestros velos caerán y lo comprenderemos todo. Ánimo pues a todos los que estamos cerca de los ochenta y siete años pues lo veremos antes, que Dios os bendiga.

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