Tontería

María José Vilasuso,

Estamos ante el triunfo de la Tontería. Con mayúscula. Y podríamos no añadir más, porque no necesita explicación. Basta con echar una ojeada alrededor, desde lo más simple a lo más enrevesado, da igual. Un anuncio, un comentario, un programa de TV, una conversación, cualquier cosa que no sea un hecho real y constatado se suele convertir en repetida tontería, en boca de personas transformadas en personajes, casi siempre gracias a la popularidad; adquirida, publicada y multiplicada infinitamente en las redes sociales. Pero nunca por méritos que sirvan o sean de utilidad, de una u otra manera, a la sociedad en general, sino casi siempre como un medio para lucrarse el autor o autora de la tontería, a costa de la gente que le sigue, por supuesto. El mundo del absurdo lo invade todo. Solo se salva cuando aparece un baño de realidad, cada vez más frío, por lo del ahorro y eso. Ahí se nos quita la tontería de golpe. Mientras tanto, todo es guay, superestupendo, megadivertido, posmodernidad a raudales camino del metaverso (¿Acaso sabe alguien el significado de semejante unión de letras?). Quien sea que lo explique para que nos enteremos los seres ignorantes. Así que palabras como crisis, paro (juvenil o no), enfermedad o guerra nos conectan con esa parte de la realidad que no queremos ver. Allí donde caen los misiles, una realidad interrumpe la otra. Y la gente corre a refugiarse bajo tierra para llegar a tiempo de salvar su vida. Mientras, en esta otra sociedad a la que pertenecemos, observamos desde lejos, deseando que no llegue hasta nosotros la barbarie de la guerra ¿o ya está cerca? Quién sabe...