Oficialmente el otoño empieza el 21 de septiembre. Recuerdo de niño que las vacaciones de verano duraban tres meses, la vuelta al colegio era el 4 de octubre y las clases en la universidad empezaban después de la fiesta del Pilar, el 12 de octubre.

La mayoría de los españoles están de vuelta al trabajo el 1 de septiembre y los que somos jubilados volvemos a hacer una vida normal levantándonos y acostándonos a unas horas prudentes.

El otoño empieza ya y nuestras vidas se normalizan, los niños vuelven al cole para el gran alivio de los padres, los estudiantes universitarios, después de dos meses de vacaciones auténticas, vuelven a la universidad, pero esto no fue siempre así: al haber exámenes en septiembre se pasaban todo el verano con unas vacaciones ocupadas y preocupados preparando esta convocatoria extraordinaria.

Con el otoño llega el tiempo menos caluroso, pero este otoño se prevé caliente con todos los datos que tenemos de nuestra España: inflación por las nubes, déficit que supera nuestra riqueza nacional y el paro que nos convierte en el país con más desempleados de Europa, sobre todo en el paro juvenil.

Europa tiene parte de estos graves problemas, pero esto no nos debe de consolar. En Europa son conscientes de esta grave situación y están luchando para poder cambiar las cosas, están revisando a fondo el sistema educativo y tienen muy claro que la educación es un tema prioritario para mejorar su país.

A Sánchez lo vemos tan feliz y poniendo cara de triunfador aunque las encuestas de su hombre de confianza, el señor Tezanos, vaticinan un cambio de ciclo y que en la primavera del 2024 tendremos en la Moncloa al señor Alberto Núñez Feijóo, que ha demostrado en Galicia su eficacia y el beneplácito de los gallegos consiguiendo mayoría absoluta durante doce años.

Ahora dio el paso a Madrid convirtiéndose en el jefe de la oposición de Sánchez. Sánchez tiene un grave problema: haber llegado a la Moncloa sin ningún bagaje político, no fue presidente de ninguna comunidad autónoma y en principio tuvo la oposición de los barones del Partido Socialista. El señor Núñez Feijoo no lo tiene fácil, pero inspira una seriedad y una eficacia que no la tiene Sánchez.

Por encima de nuestros políticos está nuestro gran pueblo español. Debemos recordar que, junto a Inglaterra y Francia, hemos sido los grandes forjadores de nuestra cultura occidental.

Rusia sigue siendo un pueblo sufrido y castigado, primero con los zares y ahora con el loco de Putin, que no sabemos a dónde nos quiere llevar. Los ingenuos creen que puede haber una revolución interna y están muy equivocados, Rusia es una dictadura y un régimen policial en el que el que se mueve la paga.

A España no le esperan años fáciles, pero los valores permanentes de nuestros abuelos y padres nos dan una esperanza y ese rescoldo bajo las cenizas harán renacer el fuego necesario para emprender la recuperación tan necesaria y volver a tener una España solidaria y de auténtico progreso.

*Miembro del Club 55