En el libro “Eva Luna”, de Isabel Allende, se puede leer: “La muerte no existe, la gente sólo muere cuando la olvidan; si puedes recordarme, siempre estaré contigo.”

El pasado día dieciocho de mayo se cumplen cinco años desde que Román J. Iglesias Fernández nos dejó, sumidos en un hondo pesar, pues su marcha dejaba un vacío muy grande en muchas personas que tuvimos la fortuna de disfrutar de su amistad. Yo, además, le agradezco el haberme presentado a su familia, unas personas maravillosas que desde hace ya muchos años siento como parte de la mía. Te echamos mucho de menos Román, desde muchos ámbitos, como la Justicia de Paz, y tu querido municipio de Creciente, del que siempre presumiste con orgullo infinito y al que tan buen servicio prestaste, como Juez de Paz, y como vecino. Me consta que el cariño que te tienen, y el agradecimiento por tu buen hacer, nunca desaparecerán.

Quien quiera que haya tenido la fortuna de compartir contigo parte de su camino, estará de acuerdo conmigo en que fuiste un ser excepcional. Quiero que sepas que te tenemos presente, que seguimos reuniéndonos la familia, los amigos, los compañeros de la Justicia de Paz y de la vida municipal, y que sigues viniendo a nuestras conversaciones, refrescando anécdotas y bonitos recuerdos. Te quiero dar las gracias por tantos años de amistad, y de aprendizaje, pues como Juez de Paz para mí fuiste un ejemplo de lo lejos que se puede llegar con carisma y determinación, pero no para un fin propio, si no para el beneficio de toda una Comunidad. A ti se debe el mérito de la creación de la Asociación de Jueces de Paz de Pontevedra y la organización del V Congreso de Jueces de Paz de España, entre otros muchos logros. Es por eso, Román, que una vez más me veo en la necesidad de hacerte este pequeño homenaje, como bien sé que habrías hecho tú por tus compañeros. Nos vemos, Romi!