Los enemigos de la monarquía en España, representada en la figura del rey Juan Carlos no tiene tregua. Y como los casos que tenía abiertos han sido resueltos sin responsabilidad, han orquestado la triquiñuela de abrir una investigación en la Agencia Tributaria, para obligarle a desvelar la identidad de quien le invitó a disfrutar de unas cacerías, cuando el anterior jefe del Estado ya había abdicado de su cargo. Esta iniciativa no deja de ser a todas luces improcedente, porque no tiene ninguna justificación este tipo de investigación, a una persona que, como cualquier ciudadano, tiene derecho a disfrutar de su descanso como quiera, y recibir los regalos que sus amigos le tengan a bien hacer (dentro de la legalidad), sin obligación de desvelar con quien, o como ha compartido su tiempo. Pero lo malo del caso, es que todo obedece a la campaña de acoso y derribo a la corona, por parte de aquellos que quieren derrocarla, con la complicidad del gobierno que la alienta, o en todo caso la silencia. Por otra parte, es público y notorio, que esta noticia, surge como una columna de humo, para distraer la atención de la ciudadanía, sobre lo que verdaderamente importa, como es la carestía de la vida, producto de la pésima gestión del gobierno. Ahora agravada por la ruptura de relaciones diplomáticas con Argelia, producto de las concesiones hechas a Marruecos, con respecto al Sahara. Por cierto, una decisión que fue tomada de forma unilateral por el presidente Sánchez, sin el consenso de su gobierno, ni la preceptiva consulta y discusión en las Cortes.