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Faro de Vigo

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La ley del “solo sí es sí”

Estoy contentísima porque gracias a la ministra de “igual-da” las mujeres españolas hemos conseguido todos esos derechos por los que llevábamos luchando tantos años. De hecho, esta mañana, había una tremenda cola de mujeres en el banco porque por fin podemos abrir una cuenta sin el permiso de un varón.

Gracias a la nueva ley del “sólo sí es sí” las mujeres ya nos hemos liberado de esa opresión de tener relaciones sexuales con nuestros maridos obligatoriamente al menos una vez a la semana (no sé de qué se quejaban; ahora lo harán por algo).

Gracias a ella, las mujeres ahora no sólo vivimos la regla en compañía y sin sentimiento de culpa ni vergüenza, sino que la disfrutamos enormemente pudiendo ir al baño a cambiarnos en horario laboral, sin perjuicio de nuestro salario, que – dicho sea de paso– por fin es igual que el de los varones, porque ya estaba bien que una cajera de supermercado cobrara mucho menos que el dueño del supermercado.

Ha conseguido para nosotras, además, la jornada laboral de 8 horas diarias, la baja por maternidad, la reducción de jornada, la baja por paternidad y el voto femenino.

Pero lo que más ilusión me ha hecho es que, gracias a la nueva política lingüística, las mujeres podremos ser jueces (no como hasta ahora, que sólo había hombres en la judicatura), ya podemos dedicarnos a la medicina, a pilotar un avión, ser portavoz de un partido político e incluso a ser integrantes de alguna institución, porque ya puede haber “juezas”, “médicas”, “pilotas”, “miembras”, “soldadas”, “autoridadas” y “portavozas”.

Gracias Irene.

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