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Faro de Vigo

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Gracias por las rosas

Mi plato está vacío. Y no me importa la vida de los monarcas perdidos. Mi ropa es de ONG. Tampoco me importa Cataluña ni la dieta de los eurodiputados. Duermo a cielo abierto. No me importa quién meta el gol ni en qué minuto. Hago camas de cartón para pasar la noche en el cajero. No me importan las subvenciones estatales para paliar pandemias. Cubro mi cabeza para que no sepan que soy mendigo. No me importan las mil visitas de presidentes de Estado a la ciudad. Mi vida es una guerra, Ucrania es otra. No tengo trabajo. No me importa que me regales rosas para pobres. Si los ignorantes dicen que no quiero trabajar, no me importa compartir mi cama de cartón con un desconocido. Muchos ineptos, hijos de la electricidad y el enchufe, copan puestos relevantes y anodinos. Puestos con derecho a cafés de media jornada. Trabajos de café y postureo. No me importa que se vayan de vacaciones a la Riviera Maya o a Tombuctú. Sólo me importa que el cartón de mi cama no se moje para esta noche.

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