Después de casi 15 años en listas de la Xunta de Galicia, un día me levanto con rumores de una funcionarización de las listas de ordenanzas. Unas listas por las que empecé a trabajar y por las que no he dejado de hacerlo, salvo los cuatro meses obligatorios de paro biológico. En este punto, me encuentro ahora en la tesitura de qué voy a hacer al terminar el contrato. Sin llamamientos, a pesar de tener 47 puntos, conseguidos a través de tantos años de contratos y de haber superado dos oposiciones.

Todo empezó en octubre de 2020 cuando se produce el proceso selectivo para la adquisición de la condición de personal de carrera, convirtiéndose muchos ordenanzas fijos en subalternos. Y el 1 de julio de 2021 llega la fatídica fecha: el día de la funcionarización de las listas, quedándonos mucha gente sin trabajo y con la promesa de la inclusión de los ordenanzas en la lista de subalternos

Hemos pagado, tanto mis compañeros como yo, unas tasas, creyendo que nos proporcionaban unos derechos, entre ellos, el ser llamados a trabajar y, sin embargo, nos damos de bruces con la realidad: se acabó el trabajo, de la noche a la mañana. Todo aquel trabajo que solíamos realizar, ahora lo hacen los subalternos. Mientras tú vas viendo cómo pasan los días y no llegan las ansiadas promesas de los sindicatos firmantes del acuerdo de funcionarización y de la Xunta.

Poco a poco, te vas dando cuenta de que a la lista de ordenanzas la han vendido, siendo lo único que pides una solución a un problema, que no hemos creado las/los ordenanzas, sino los altos cargos, que nos gobiernan y que se han servido de nuestro trabajo y nuestro esfuerzo, sobre todo durante la pandemia del COVID-19. Pero, eso, en definitiva, no le importa a nadie.