Nos damos cuenta que los socialistas juegan al contraataque para recuperar algunas comunidades. Lo que no pueden ganar en las urnas tratan de conseguirlo a través de mociones de censura. Que estemos metidos en medio de una pandemia es lo de menos, lo más importante es el poder.

Las ideologías de los partidos provienen del pasado y se tendrán que adaptar a los tiempos actuales. Los problemas del hoy son nuevos y necesitan nuevas respuestas. No podemos seguir mirando hacia el futuro con unas gafas viejas.

Todos estamos sufriendo esta pandemia, pero para los socialistas ha sido un milagro: ganaron las elecciones en Cataluña, presentan mociones de censura, tienen grandes bolsas de dinero procedente de la UE, donde las cuentas recaerán sobre las futuras generaciones y, además, Puigdemont perdió la inmunidad europea.

El PSOE parece que está contagiado del poder y no del COVID-19, predicando su gran convulsión ideológica.

Nos damos cuenta de que su sentido de alegría y tristeza no funciona.