Europa es un continente con coaliciones de gobiernos, un poder compartido, donde todos se encuentran en un punto medio y donde los flancos radicales se quedan fuera del juego.

En nuestro país tenemos un gobierno de coalición, pero al contrario de Europa, los flancos de la izquierda radical son los que dirigen el poder. Y están constantemente afectando al sistema democrático. Parece que quieren golpear o dar un golpe de estado, como aquel de Puigdemont.

No hace mucho, Pedro Sánchez declaró que no quiere comunidades de primera y segunda categoría, pero lo más curioso es que tenemos comunidades hasta de tercera categoría. Y nos damos cuenta que vamos hacia un federalismo étnico.

Nuestra colectiva historia y fuerte identidad la quieren demoler para buscar el caos, la agitación y una explosiva situación.