Este pasado fin de semana he tenido una experiencia un poco desagradable que se tornó en pasajera. Hemos ido a pasar a Galicia el fin de semana, a Nigrán. Me dieron un balonazo en la playa y a causa de ese balonazo, estando tumbada en la arena, se me reprodujo un vértigo posicional bastante incómodo. Gracias a Dios, el hotel en el que estábamos, el Hotel Miramar, en concreto Darío, que es estupendo, nos llevó al PAC de la Junquera, donde me encontré con unos profesionales maravillosos que me atendieron estupendamente aunque por desgracia tuvieron que derivarme al Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo. Allí igualmente me encontré con un personal fantástico al que estoy muy agradecida, tanto a celadores como auxiliares, y enfermeras, sobre todo a ti, Raquel, eres estupenda. Además de unos otorrinos fabulosos que me pudieron recolocar las piedritas del oído para volver a recuperar el equilibrio. Todo ha salido medianamente, ahora me encuentro bien y simplemente quería mostrar mi agradecimiento a todos esos profesionales como la copa de un pino y a la sanidad gallega que ha resultado ser fantástica.

Muchísimas gracias a todos y unas palabras especiales para el morugo que me dio el balonazo, que según él, fue porque se lo llevó el viento, hasta las personas que estaban al lado se molestaron por saber si quería que me refrescaran con agua fresca del mar al menos el ojo, hasta su hijo pequeño estaba más preocupado por mi ojo que él mismo. Gracias morugo por hacerme conocer grandes profesionales y una comunidad estupenda como ya sabía que era Galicia.