Por cada mil que sobreviven de robar, existe uno de postín, que lo hace por supervivir, revirtiendo beneficios en infraestructura financiera y legal que mantiene viva la empresa ,sin importar moralidad, solo parné y exportación. No será fácil destapar a quien usa inteligencia para delinquir, utilizándola como fábrica de ideas para evitar su detección. Mucho habrá que invertir en medios a la altura del delito y del delincuente para calmar esta sofisticada ambición.