La catedrática de Bioética Mónica López Barahona ha afirmado que los ensayos que se realizan en animales "con células madre embrionarias derivadas de embriones humanos generados "in vitro" o por otras estrategias lo que se ha visto es que genera tumores de muy alta agresividad".

El descubrimiento científico que ha levantado admiración en todo el mundo debería pasar antes por la lupa de la ética. Puesto que los científicos han generado un embrión humano utilizando la misma técnica que se utilizó para clonar la oveja Dolly, por tanto, nos encontramos frente a un fenómeno de clonación en sentido estricto.

Ha referido que los científicos "han dejado crecer el embrión hasta que ha alcanzado el mayor número de células madre embrionarias para investigar con ellas y consecuentemente para obtener esas células hay que matar al embrión". En estos casos cabe preguntar que si el embrión humano en las primeras fases de desarrollo no es una persona, entonces qué es.

También se está cuestionando que la clonación sea la curación para muchas enfermedades a fecha de hoy. No lo es, pero aunque así fuera, la ciencia debe tener un límite y ese límite debe estar en la propia dignidad del ser humano, destacando que todo lo que, potencialmente o de facto, puede llevarse por delante la vida de seres humanos inocentes, no debe ser aprobada desde el punto de vista ético.