El pasado día 30 de agosto del año en curso se publicó en el Boletín Oficial de La Provincia de Pontevedra núm. 166 el Reglamento de Pesca en el Tramo Internacional del Río Miño. Visto todo el articulado del mismo se aprecia un claro interés en acabar con los pescadores deportivos, permitiendo a los profesionales otras ventajas, aunque sí, también se les ha recortado libertades en el aspecto piscícola. Si el interés es proteger la especie, lo que no concibo es que al pescador deportivo se le prohíba la pesca de la anguila, que antes estaba permitida con tan solo dos cañas de liña, y al profesional se le permita colocar palangres de 500 o más anzuelos, así como espineles en el nuevo Reglamento y no queda ahí la cosa, sino que se le permite al pescador profesional utilizar redes en embudo de hasta 20 metros boca para la captura de la angula (alevín de la anguila) que, como pescadores profesionales en el tramo internacional del Río Miño, hay al menos unos 150 ó 200 o más barcos con licencia.

Se imagina el lector lo que supone esta captura de millones y millones de alevines de anguila ya que se han capturado miles de kilos de angulas. Estas redes funcionan desde hace más de 30 años y el declive en la pesca de anguila se notó, tanto es así que un pescador deportivo los últimos años no capturaba más allá de media docena de anguilas, eso el más afortunado, y puedo decirlo con conocimiento causa, ya que soy pescador deportivo en el Río Miño desde hace 44 años y he visto decrecer de manera notoria la especie desde que se permitieron esas redes.

Les digo a estos señores de las Comandancias Navales de España y Portugal que prohibir la pesca de la anguila al pescador deportivo y permitir tales artes depredadoras y destructivas es como si para proteger la sardina se prohíbe la pesca de ésta y se permite la captura de las xouvas.

Con todas estas medidas a largo plazo no sé si lo que se busca son otros objetivos, la protección y recuperación de especies está claro que no.