Yo he venido a hablar de mi piso
Antonio López Medina Vigo
Mi mujer y yo somos funcionarios. Entre los dos vamos a pagar 500 euros al mes durante 25 años por el recorte de Zapatero. Me parece bien. En España hay unos 500.000 pisos sin vender. Con el recorte de Zapatero (diez mil millones de euros), el Estado va a pagar la hipoteca de un millón de pisos (a unos 200.000 euros el piso, 1.5% de interés anual). Cualquiera puede hacer la cuenta con un simulador de hipotecas. Si los pisos no pueden pagarlos las promotoras a las cajas de ahorros que deben ser intervenidas por el Banco de España y motivo por el cual se produce el recorte (el importe del rescate de las cajas de ahorros es similar al recorte), lo natural es que los pisos pasen a los funcionarios que van a pagarlo. Si voy a pagar un piso, lo justo es que sea mío. A mi mujer y a mí nos corresponde un apartamento de unos 125.000 euros. Yo acepto que el Banco de España intervenga entidades financieras y ningún consejero vaya a la cárcel por primera vez en la historia de España. Yo entiendo que los concejales de Urbanismo no son responsables de conceder licencias para edificar viviendas con las que duplicar la población de su ciudad. Es normal, no se exige ninguna formación para ser concejal de Urbanismo. Todo ello me parece bien y lo acepto. Asumo que el piso de 125.000 euros que me den no sea el piso de mis sueños, incluso acepto que no tenga vistas al mar (aunque lo prefiero).
Cualquiera entiende que quien invierte en un negocio surrealista (construir viviendas hasta duplicar la población de un país), asume que puede perder todo el dinero invertido, incluso aunque tenga una promotora o dirija un banco.
La práctica totalidad de los funcionarios no se dedicó a la especulación inmobiliaria, no decidió que el ritmo anual de construcción de 600.000 viviendas fuera correcto, no prestó dinero a los promotoras para que iniciasen esas viviendas, como sí hicieron las cajas de ahorros dirigidas por políticos que pertenecían al mismo partido que el correspondiente concejal de Urbanismo en la mayoría de los casos. No pretendo decir que hubiera cierta connivencia o corrupción, sólo señalo que normalmente personas del mismo partido concedían licencias para edificar en terrenos que no eran suyos y prestaban dinero que no era suyo a esos constructores a los que acaban de darles la licencia. Vivo en España desde que nací, así que todo eso me parece normal y a estas alturas, casi justo, pero que me den mi piso.
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