He seguido de cerca el cierre por obras de la Residencia de la Tercera Edad del Meixoeiro, cerca de Vigo, y el consiguiente traslado de bastantes de los ancianos que vivían allí a un centro próximo, en Bembibre, destinado en principio a personas enfermas. La ausencia de las actividades a las que estaban acostumbrados, el aislamiento, la falta de comunicación fluida con Vigo, les ha hecho interminable la espera, que ya dura dos años, a muchos de ellos. Al fin, a comienzos de este año, en el periódico y en la televisión gallega se informó de que la residencia reabriría sus puertas esta primavera.

Es fácil imaginar la amarga desilusión que sienten estos sufridos ciudadanos cuando se les acaba de informar de que, en realidad, el traslado no se va a producir. Ni siquiera se les ha dicho por qué, ni si se hará más tarde, ni cuándo, ni cómo.

¿Es esta la consideración que le merecen nuestros ancianos a la Xunta de Galicia?

María Elena Valverde Pampillón - Barcelona