Soy profesor de enseñanza secundaria y me gustaría hablar de la reforma de los horarios y los currículos (lo que van a estudiar los alumnos) que trae la nueva Ley de Educación. No voy a entrar en el tema de la asignatura de religión porque de eso, como es el único aspecto educativo, aparte de la violencia en las aulas, del que se hacen eco la prensa y los políticos, todo el mundo habrá oído hablar ya de sobra. Pero hay otros cambios que, por no representar una fuente tan obvia de polémicas y luchas partidistas, nunca van a llegar a oídos de la gente, como que en muchos cursos de la ESO se supriman asignaturas como la tecnología, la música y la plástica. Intentaré explicar por qué esto representa en mi opinión un retroceso y un paso más en la implantación de un sistema educativo discriminatorio e injusto que deja fuera a un número cada vez mayor de alumnos.

Hasta la llegada de la LOGSE, el alumnado obtenía el graduado escolar a los 14 años y decidía entonces si quería cursar el bachillerato o si se pasaba a la formación profesional de primer grado; la nueva ley decidió que esto era discriminatorio y sesgaba al alumnado según su clase social, por lo que eliminó el primer nivel de FP y obligó a todos los alumnos a seguir los mismos estudios hasta los 16 años, creando una nueva enseñanza secundaria obligatoria (la ESO), en teoría integradora e igualitaria, que serviría como base tanto para los que quisieran ir a la universidad más adelante como para los que prefirieran la FP: por eso se introdujo la materia de tecnología, obligatoria para todos, y se potenciaron las enseñanzas artísticas, de forma que se pudiera dar salida e integrar a los alumnos con dificultades en las asignaturas convencionales.

Pero ahora, al suprimir o rebajar drásticamente el número de horas de clase de tecnología, plástica y música, ¿se puede decir con un mínimo de seriedad que la ESO es otra cosa que un bachillerato de primer grado, o que responde a las necesidades educativas de los alumnos que no van a ir a la universidad (que son la mayoría)? Esta nueva ESO deja a los alumnos que quieran cursar FP o enseñanzas artísticas sin prácticamente ninguna base previa y además priva a los chavales que, por muy variadas y complejas razones, no encajan en la enseñanza teórica tradicional de matemáticas, lengua, historia, etc., de las pocas asignaturas que podían integrarles en el sistema educativo y darles alguna ilusión por la escuela.

Ahora se les obligará, además, a estudiar una segunda lengua extranjera (normalmente francés) que no necesitaba esta potenciación porque la estaban cursando ya todos los alumnos salvo aquellos que, por sus grandes deficiencias en lenguaje y matemáticas, asistían en su lugar a unos talleres de cálculo o de comunicación. Se va a cometer el doble disparate de negarles un muy necesario refuerzo en su formación más básica y de meter en clase de francés a unos niños que no saben hablar ni escribir correctamente en su propia lengua. El aumento de la conflictividad en el aula, del fracaso escolar y del número de alumnos que no obtendrán el graduado es más que seguro.

Nadie que conozca mínimamente la realidad de los centros escolares está de acuerdo con estas medidas, pero por desgracia las leyes de educación no las llevan a cabo los que trabajan en las aulas, sino políticos y pedagogos que, por muchos y muy importantes libros que hayan leído sobre el tema, raramente salen de su despacho y ven los toros desde la barrera. Y lo peor es que no creo que estas decisiones tan equivocadas se tomen únicamente por desconocimiento e incompetencia, sino por vulgares intereses económicos: se suprimió la FP de primer grado, y ahora se ataca a la tecnología, la música, la plástica..., curiosamente las materias que necesitan aulas especiales y que son costosas. Todo este gasto que el estado deja de hacer lo tendrán que efectuar las familias en forma de clases particulares si quieren que sus hijos reciban una educación completa y de calidad; el problema es el de siempre, que eso sólo está a disposición del que pueda permitírselo.

José Antonio López Álvarez - Vigo