Creo que estamos sacando un poco las cosas de quicio. El pasado miércoles, leí en esta misma sección, una carta en referencia al Salón Erótico de Vilagarcía. Esta carta, escrita por un hombre, venía un poquito a decir que este tipo de eventos eran machistas y sexistas e incluso ofensivos para las mujeres.

Yo estuve en dicho evento y me lleve una agradable sorpresa al comprobar que un cuarenta por ciento de asistentes eran mujeres. En ningún momento me sentí ofendida por ninguna de las actuaciones, ni tampoco me dio la impresión que el resto de mujeres que me rodeaban o las que participaran en los actos, se sintiesen ni remotamente así.

Creo que machismo es pensar que las mujeres somos muñequitas de cristal, y que necesitamos a un hombre que hable por nosotras y que nos proteja de un mundo tan discriminatorio, y absurdo es también retirar una campaña fotográfica de una marca de ropa porque sale una mujer rodeada de hombres en una actitud de alto contenido sexual.

Perdonen ustedes, pero yo no veo la ofensa por ningún lado, y soy mujer. Es que para ser respetadas ¿acaso tenemos que renunciar también a las fantasías y al sentido del humor?

Sólo intento que todos reflexionemos, para que comprendamos que palabras como machismo, sexismo y discriminación no deben usarse a la ligera, porque tal como están las cosas nadie quiere meterse en camisas de once varas, y a la mínima protesta se tomarán medidas, medidas no siempre necesarias, que más que conseguir la igualdad lo que hacen es coartar la libertad de expresión, poner en evidencia la falta de tolerancia de nuestra sociedad y como en el cuento de Pedro y el Lobo, restarle importancia a posteriores hechos que realmente merezcan que hombres y mujeres nos pongamos en pie de guerra.

Fátima Álvarez Alonso - Baiona