El FARO del 1 de marzo publica un escrito titulado "El caos circulatorio en la ciudad", del vecino pontevedrés Jesús López Fernández.

Como pontevedrés me sumo al mismo.

Se nos pide, por parte del Ayuntamiento, confianza a sus remodelaciones que no generan confianza; sí la alucinación, la arbitrariedad y el disparate. El pintoresquismo aldeano se adueña de la ciudad, así que poca confianza pueden ofrecer al ciudadano.

Invito a acudir a las numerosas cartas a ese diario sobre las actuaciones municipales.

El conformismo, la indiferencia de la ciudadanía pontevedresa se demuestra con la indolencia al no revelarse contra los latrocinios cometidos.

La intolerancia del municipio nos demuestra el cinismo que ejercen. Los elogios, incluso a la persona más inteligente, aunque no se los trague, al menos los paladea. "Era un hombre tan inteligente que prácticamente no servía para nada". Este aforismo de Lichtembergg sería aplicable aquí.

Diego Mantilla Borbén - Pontevedra