Recibí una carta del SERGAS que contenía la factura informativa correspondiente a mi hospitalización entre el 30 de diciembre de 2004 y el 4 de enero de 2005.

Me informaba del importe que suponía dicho ingreso y que ascendía a algo más de 600 euros por los 5 días de estancia en el hospital, dejando claro que dicha cuantía estaba ya pagada por nuestro Sistema de Salud; sin embargo, quisiera aclarar al Director Xerente do Hospital Xeral de Vigo, quien firmaba la carta, que los conceptos que se me

imputan como gasto generado por mí no son correctos.

El día 30 de diciembre ingresé en dicho centro hospitalario embarazada de 5 meses con dolores de abdomen. Dos horas más tarde, di a luz a mi hijo muerto. A pesar de lo doloroso del momento, tengo que decir que la atención por parte del personal fue rápida y eficaz. Así pues, al día siguiente, 31 de diciembre, la doctora encargada del Servicio de Obstetricia me dijo que podría darme el alta, si no fuera porque me detectaron una hipertensión arterial que debía valorar un especialista en nefrología para establecer el tratamiento adecuado. Pasó ese día y los tres siguientes: 1 de enero (Año Nuevo), 2 y 3 de enero sin que ningún especialista me visitara, a pesar de que me tomaban, al menos tres veces al día, valores de tensión arterial alta. El día 4 de enero un nefrólogo me consultó y estableció el tratamiento adecuado, considerando que podría ser dada de alta.

Por lo tanto, tengo que decirle al señor Director Xerente que, de los 600 euros de la factura, sólo me deben imputar 120, correspondientes al día 30 de diciembre y que los 480 euros restantes deben ser imputados al mal funcionamiento de la institución que usted dirige o al Sistema de Salud en general. Por tanto, la factura que me enviaron a mi domicilio debe ser rectificada.

Supongo que no le será difícil entender que, después de perder el hijo que esperaba, he tenido que pasar un duelo que consideraba superado y que usted, con sus números equivocados, ha vuelto a abrir.

Le voy a pedir que transmita, a quien corresponda, que no envíen esas facturas nunca más, a nadie. Existen otras formas de concienciar a la población del gasto sanitario, ustedes lo saben bien, ya que no dudan en utilizar los medios de comunicación para todo lo que les interesa. Háganlo ahora, y no personalicen en aquellos que desgraciadamente necesitamos utilizar los servicios sanitarios que, por otra parte, pagamos todos los meses con las retenciones en nuestra nómina, sin que pasemos factura informativa por ello.

Sinceramente, su forma de concienciarnos de lo elevado del gasto sanitario me parece una idea desafortunada.

Ana María Olmedo Revuelta - Nigrán